Temporada 2022-2023:
Entre la ilusión y la resignación
El Real Zaragoza afrontaba la temporada 2022-2023 con un propósito claro: regresar, de una vez por todas, a Primera División. Tras años de frustraciones, la llegada de nuevos propietarios —por primera vez extranjeros en la historia del club— parecía traer consigo un soplo de esperanza. El zaragocismo, fiel a su naturaleza, volvió a ilusionarse con poco: algunos fichajes discretos, pero con el potencial suficiente para competir en una exigente Segunda División.
La plantilla se conformó con los siguientes nombres:
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Porteros: Cristian Álvarez, Ratón, Rebollo
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Defensas: Luna, Fran Gámez, Larrazábal, Vigaray, Lasure, Gabi Fuentes, Nieto, Quinteros, Francés, Lluís López, Jair
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Centrocampistas: Alarcón, Petrovic, Manu Molina, Eugeni, Zapater, Vada, Grau, Francho, Bermejo
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Delanteros: Paul Sans, Pape Gueye, Azón, Bebé, Puche, Mollejo, Simeone
El principal foco de incertidumbre estaba en el banquillo. La dirección apostó por un técnico con poca experiencia, una decisión que pronto se mostró arriesgada. Los resultados no acompañaron y el equipo comenzó a mirar de cerca los puestos bajos de la clasificación. Algunos jugadores no alcanzaron el nivel esperado y el sueño del ascenso volvió a difuminarse.
Pese a todo, la afición zaragocista demostró, una vez más, su fidelidad inquebrantable. Más de 26.000 abonados llenaron de esperanza La Romareda, un número admirable tras tantos años lejos de la élite.
A mitad de temporada, los malos resultados provocaron cambios tanto en el banquillo como en la dirección deportiva. Con escaso margen de maniobra en el mercado invernal y múltiples lesiones, el equipo mostró sus carencias, especialmente en la faceta goleadora. Aun así, consiguió sumar los puntos necesarios para asegurar una zona media sin sobresaltos, aunque también sin emoción.
El Real Zaragoza terminó la campaña en la decimotercera posición, tras una Copa del Rey que terminó demasiado pronto, eliminado en primera ronda por el modesto Diocesano.
El curso se cerró con una de las despedidas más emotivas en la historia reciente del club: la del capitán Alberto Zapater, símbolo de entrega, orgullo y zaragocismo, que colgó las botas tras años defendiendo la elástica blanquilla con el alma.
Así concluyó una temporada más en el largo camino hacia el sueño del regreso. Un año de transición, de esperanza contenida y de la eterna espera por volver a ocupar el lugar que el Real Zaragoza nunca debió perder.