Miles y miles de kilómetros han recorrido por la geografía española y por toda Europa las diferentes expediciones zaragocistas para disputar encuentros amistosos, de Liga, de Copa o partidos europeos.
Viajes que, en la mayoría de las ocasiones, tuvieron que realizarse a bordo de diferentes autocares, auténticas “GALERAS ZARAGOCISTAS”, que durante tantos años transportaron a jugadores, técnicos y acompañantes en sus desplazamientos y que hoy queremos recordar para todos ustedes.
Historias de carretera, largas horas de viaje y muchas anécdotas que forman parte de la historia del Real Zaragoza.
Desde el nacimiento del Zaragoza F.C. en 1932, distintos vehículos de ruedas han transportado a las expediciones del equipo hasta sus destinos a lo largo de los años. Durante esta primera etapa, y hasta la década de los 40, los desplazamientos se realizaron en autocares, pero también en coches particulares de directivos e incluso de los propios jugadores.
La llegada del famoso “PIRATA AZUL” marcó un antes y un después y, por aquel entonces, se convirtió en una imagen inseparable de los desplazamientos del conjunto maño en sus viajes.
PACO MORER era quien dirigía al volante aquella bella galera zaragocista, protagonista de infinidad de historias y curiosidades a lo largo de los miles de kilómetros recorridos durante más de una década para trasladar al equipo allá donde tuviera que disputar sus encuentros.
Averías, pinchazos, largas horas de carretera y, sobre todo, innumerables anécdotas y secretos (no precisamente deportivos) de los integrantes de aquellas expediciones forman parte de la historia de este singular autocar y de los viajes del Zaragoza F.C.
Llegado el final de los años cincuenta, el “PIRATA AZUL” deja paso a otra galera, otro autobús de la casa ASENSIO, que será el encargado de dar cobertura a unos años realmente magníficos.
Los kilómetros de carretera se llenan entonces de éxitos y júbilo al paso de los triunfos cosechados por el conjunto zaragocista durante la década de los sesenta.
Cada desplazamiento se convierte así en parte de una época dorada, con una galera que acompaña al equipo en sus viajes mientras el Real Zaragoza escribe algunas de las páginas más brillantes de su historia.
La empresa THERPASA, durante la década de los setenta, comenzará a prestar servicio al Real Zaragoza en sus desplazamientos, acompañando al equipo durante más de cuatro décadas de viajes por España y Europa.
Con el paso de los años, las “GALERAS ZARAGOCISTAS” se fueron modernizando, pero siempre contando con la presencia de su fiel conductor, PACO PEIRÓ, que terminó convirtiéndose en uno más de aquella gran familia zaragocista.
Paco forjó una estrecha amistad y un profundo respeto con jugadores, técnicos y demás miembros de las expediciones del Real Zaragoza. Durante tantos años compartiendo kilómetros, vivió innumerables historias y fue testigo de infinidad de momentos, guardando celosamente muchos de los secretos y vivencias acontecidos dentro y fuera del autocar.
Porque las galeras zaragocistas no solo transportaban al equipo de una ciudad a otra, también fueron escenario de historias, amistades, confidencias y recuerdos que forman parte de la memoria del Real Zaragoza.
Con el comienzo de un nuevo siglo, los vehículos de transporte experimentan un gran cambio. El marketing empieza a dar un color y una imagen especial a las “GALERAS ZARAGOCISTAS”, que lucen con orgullo la brillantez de un inmenso escudo del Real Zaragoza.
Las carreteras de España y Europa ya saben por dónde pasa el equipo zaragocista. Los nuevos autocares se convierten en auténticos embajadores del club, llevando sus colores y su escudo por todos los rincones allá donde el Real Zaragoza tiene que disputar sus encuentros.
PEDRO MATAMALA y, posteriormente, LUIS QUESADA, fueron los últimos encargados de manejar y dirigir, kilómetro a kilómetro, aquellos símbolos zaragocistas que durante tantos años acompañaron al Real Zaragoza por las carreteras de España y Europa.
Con el paso del tiempo, THERPASA puso fin a su servicio por carretera al Real Zaragoza, después de más de cuatro décadas acompañando al conjunto aragonés en sus desplazamientos.
Una larga historia de kilómetros, viajes y vivencias que dejó para siempre una imagen de nobleza, compromiso y orgullo ligada al escudo del Real Zaragoza.
Desde la temporada 2018-2019, aparece al frente de esta nueva etapa, con nuevos retos y renovadas ilusiones, AGREDA AUTOMÓVIL, una empresa que asume con orgullo el compromiso de acompañar al Real Zaragoza en sus desplazamientos.
Una nueva galera zaragocista toma las carreteras con la misma ilusión y aspiración de siempre, seguir llevando los colores del Real Zaragoza por toda España y contribuir, kilómetro a kilómetro, a la consecución de nuevos éxitos.
No podemos dejar en el olvido aquellos autocares que, como servicios especiales y de manera esporádica, también fueron protagonistas en momentos de festejo y euforia zaragocista.
Porque cada viaje del Real Zaragoza lleva consigo la esperanza de regresar a casa con algo grande. Cada victoria, cada empate e incluso cada derrota tienen detrás cientos de kilómetros de carretera y el esfuerzo de quienes forman parte de cada expedición.
Pero en esas carreteras también viaja otra parte imprescindible del zaragocismo, sus aficionados. Kilómetros y kilómetros recorridos para estar junto al equipo, sin importar la distancia, el día, el resultado o las dificultades del viaje. Autocares llenos de ilusión, de banderas, de cánticos y de un sentimiento que no entiende de fronteras.
Y es precisamente en cada estadio donde ese sentimiento adquiere todo su valor. Allí donde juega el Real Zaragoza, siempre hay zaragocistas dispuestos a hacerse notar, a animar, a empujar al equipo y a defender sus colores lejos de La Romareda. Su presencia, muchas veces sacrificada y llena de esfuerzo, representa una muestra de fidelidad, valentía y amor por unos colores.
Kilómetros recorridos con un mismo compromiso y una misma ilusión, esa que solo conocen quienes, viaje tras viaje, cargan en el equipaje mucho más que maletas, llevan consigo la esperanza y el orgullo de representar al Real Zaragoza allá donde juega.
Porque las “GALERAS ZARAGOCISTAS” no solo han transportado jugadores, técnicos y expediciones. También han llevado durante décadas a cientos de aficionados que han convertido cada desplazamiento en una auténtica demostración de zaragocismo. Ellos también son parte de esta historia.