CAMPEÓN COPA DE S.M. EL REY 2004

La temporada 2003-2004 representaba un nuevo capítulo en la historia del Real Zaragoza, un equipo acostumbrado a protagonizar grandes gestas en la Copa del Rey. Con un plantel que combinaba experiencia y juventud, el club aragonés se preparaba para enfrentar una de las competiciones más emblemáticas del fútbol español, donde cada eliminatoria prometía emoción y la posibilidad de escribir un nuevo episodio de gloria.
Desde la primera ronda, los seguidores zaragocistas depositaban su ilusión en un equipo que, más allá de los nombres y resultados de la liga, mostraba un espíritu competitivo único en los torneos de eliminación directa. Cada partido se vivía con intensidad, consciente de que la Copa del Rey podía convertirse en un escenario para la heroica remontada, el gol decisivo o la sorpresa ante rivales más poderosos.
Este torneo, cargado de historia y tradición, representaba para el Real Zaragoza la oportunidad de reafirmar su identidad, un club que, a lo largo de los años, había sabido conjugar talento y pasión para escribir páginas memorables en el fútbol español. La edición 2003-2004 se presentaba como un desafío y, a la vez, como una oportunidad para que el equipo aragonés dejara su marca en la historia de la Copa, recordando a sus aficionados que cada partido podía ser el inicio de una nueva leyenda.


CD Mirandés vs Real Zaragoza
Treintaiseisavos de Final 

El estreno del Real Zaragoza S.A.D en la Copa del Rey llegó ante el CD Mirandés, un rival de categoría inferior que afrontaba la eliminatoria como una oportunidad histórica.
En este tipo de cruces es donde la Copa muestra su esencia, para el equipo modesto es una fiesta, para el favorito, una prueba de madurez. El Zaragoza sabía que no podía confiarse. La diferencia de categoría no garantizaba nada en un torneo a partido directo, donde cualquier detalle puede cambiar la eliminatoria.
El partido fue mucho más incómodo de lo que podía parecer en la previa. El C.D. Mirandés compitió con intensidad, apretó cada balón y convirtió el encuentro en una batalla física y emocional. El Real Zaragoza tuvo que trabajar cada jugada, sin espacios y con la presión constante de saber que, al ser eliminatoria directa, no había margen para el error.
Los aragoneses lograron adelantarse en el marcador con un gol de Soriano, nada más comenzar la segunda parte, lo que parecía encarrilar el choque, pero el empuje local mantuvo el partido abierto cuando logró empatar el encuentro gracias al gol de Tino. El 1-2 definitivo espero hasta el minuto 88 con un tanto en propia puerta de Alcázar mostrando que no fue una exhibición, fue una victoria de oficio. De esas que no llenan portadas, pero que construyen equipos.
La eliminatoria ante el Mirandés no dejó grandes titulares a nivel nacional, pero fue importante internamente. Sirvió para dar minutos, para que el equipo tomara ritmo competitivo en el torneo y para empezar a construir la confianza que más adelante sería fundamental.
Porque aquella noche el Zaragoza entendió algo fundamental: en la Copa no basta con el nombre. Hay que competir. Y ese fue el primer aprendizaje de un camino que todavía tenía muchas páginas por escribir.
Fue el primer paso de un camino que acabaría siendo mucho más grande de lo que muchos imaginaban.


UD Salamanca vs Real Zaragoza

 Dieciseisavos de Final

Tras superar con sufrimiento al Mirandés, el Real Zaragoza se midió en la tercera ronda de la Copa del Rey al UD Salamanca, en un encuentro que se jugó a partido único en el estadio del equipo charro y que se convirtió en una auténtica prueba de carácter para los aragoneses.

El partido arrancó con intensidad y equilibrio, pero pronto el Real Zaragoza logró adelantarse con un gol de David Villa poco antes del descanso, aprovechando una combinación ofensiva bien llevada que permitió al delantero definir dentro del área y poner el 0‑1.

El Zaragoza no tardó en ampliar su ventaja, en apenas unos minutos, Iñaki Hurtado marcó el 0‑2, mostrando que los visitantes estaban decididos a imponer su juego. Sin embargo, el Salamanca no se rindió. En la segunda parte, los locales recortaron distancias con un gol de Raúl Gañán, que devolvió la esperanza al ambiente del estadio.

El choque parecía controlado, pero el combinado salmantino siguió empujando y logró igualar el partido con un tanto de Tuni, llevando el marcador al 2‑2 y obligando a que la eliminatoria se decidiera en tiempo extra.

Ya en la prórroga, con el desgaste físico marcando a ambos equipos, apareció Luciano Galletti para resolver la eliminatoria. En los últimos minutos, tras un disparo desde 30 metros, el cual sorprendió al portero, Galletti definió con este centro-chut el 2‑3 definitivo, sellando una victoria sufrida del Zaragoza en esta Copa.

No fue un triunfo cómodo. Fue una eliminatoria en la que el Salamanca mostró personalidad, complicó cada avance visitante y obligó al Real Zaragoza a pelear cada balón hasta el final. Pero esa victoria de 2‑3 tras prórroga fortaleció la moral del equipo y lo impulsó hacia rondas más exigentes dentro de la competición.


Real Zaragoza vs Real Betis

Octavos de Final 

Después de superar al Salamanca, el Real Zaragoza se enfrentó al Real Betis Balompié en los octavos de final de la Copa del Rey, una eliminatoria que se decidió a doble partido.
En el partido de ida jugado en Zaragoza, el equipo maño salió concentrado y logró imponerse con claridad en casa, venciendo al Betis por 3‑1. Fue un encuentro en el que el conjunto aragonés supo desbordar la zaga visitante marcando los tiempos y aprovechando sus ocasiones para encarrilar la eliminatoria desde el primer duelo.

En la vuelta, en Sevilla, el Betis apretó desde inicio consiguiendo adelantarse en el marcador, que puso emoción al cruce, pero el resultado se mantuvo hasta instantes finales donde el Real Zaragoza logro el empate por medio de Villa. El 1-1 en el estadio Manuel Ruiz De Lopera dejó clara la fortaleza del Real Zaragoza para competir bajo presión y mantener la ventaja lograda en casa.
No fue una eliminatoria cómoda, pero los zaragozanos supieron manejarla, dominar en casa y resistir fuera. Ese paso lo colocó con firmeza en cuartos de final, consolidando su recorrido en una Copa que poco a poco se convertiría en histórica para el club.


FC Barcelona vs Real Zaragoza

Cuartos de Final 

Después de eliminar al Betis, el Real Zaragoza se jugó el pase a semifinales de Copa en la eliminatoria de cuartos de final contra el FC Barcelona, un rival de mucho peso y exigencia.

En un estadio siempre complicado como el Camp Nou se jugó el partido de ida, el Real Zaragoza firmó un triunfo impresionante y sufrido, 01. El gol llegó gracias a David Villa desde el punto de penalti, un tanto que puso a los maños por delante en la eliminatoria y dejó helado al público blaugrana. Fue una victoria de carácter, con el Real Zaragoza bien ordenado y muy concentrado en defensa.

En el partido de vuelta, con ventaja mínima, el Real Zaragoza supo manejar el ritmo y el resultado. El encuentro terminó 1‑1, un empate que le bastó para sellar el global de 2‑1 y avanzar a semifinales.

No fue un paseo, pero sí una eliminatoria en la que el Real Zaragoza supo sufrir, aprovechar su oportunidad clave en el Camp Nou y competir con inteligencia en La Romareda. El equipo mantuvo la calma a pesar de ir 0-1 desde el minuto 11 en el partido de vuelta, cuando hacía falta logro el empate en el minuto 84 y supo administrar la renta para alcanzar la siguiente fase de la Copa del Rey.


Deportivo Alavés – Real Zaragoza

 Semifinal 

En semifinales de la Copa del Rey, el Real Zaragoza se enfrentó al Deportivo Alavés en una eliminatoria muy ajustada que se decidió por pequeños detalles.

En la primera cita, en el campo del Alavés, el Real Zaragoza empató 11. El equipo vitoriano golpeó primero y tuvo sus ocasiones mostrando superioridad, pero los aragoneses lograron responder casi al final con un gol de Savio, dejando el choque abierto de cara el enfrentamiento de la vuelta.

La vuelta fue un partido de tensión y mucho respeto entre ambos equipos. El Real Zaragoza manejó los tiempos, se defendió bien y el marcador terminó 0‑0. Con ese resultado global de 1‑1, los maños avanzaron a la final gracias al valor doble de los goles marcados a domicilio.
Fue una eliminatoria de mucho nervio y rivalidad. El Alavés, aun siendo de categoría inferior y con menos recursos, puso las cosas difíciles y obligó al Real Zaragoza a sudar cada balón. Al final, la experiencia y la capacidad para resistir en casa fueron suficientes para llevar al equipo a la final de la Copa del Rey.


Real Madrid vs Real Zaragoza
Final

La final de la Copa del Rey no se jugó en una semana cualquiera. España atravesaba días de conmoción y dolor tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, una tragedia que sacudió al país entero y dejó una huella imborrable en la sociedad.

En ese clima de duelo e incertidumbre, el fútbol quedó en segundo plano. Sin embargo, apenas seis días después, el calendario señalaba la final entre el Real Zaragoza y el Real Madrid en Montjuïc.

El ambiente no era el habitual de una gran cita festiva. Hubo respeto, silencio y homenajes a las víctimas antes del inicio.

El estadio guardó un minuto de silencio cargado de emoción, recordando que el deporte no vive aislado de la realidad.

En ese contexto tan delicado, la final adquirió un significado distinto. Más allá del título, representaba también un momento de unión, de pausa en medio del dolor, de fútbol vivido con sobriedad y respeto.

En la Final el Real Zaragoza se enfrentaba a los todopoderosos “Galácticos” del Real Madrid en el Estadi Olímpic Lluís Companys.

El partido comenzó con intensidad, y fue David Beckham quien adelantó al Real Madrid con un gol de falta en el minuto 23, tras un lanzamiento bien colocado que silenció momentáneamente a los aficionados zaragocistas. Pero la respuesta llegó rápido, solo cinco minutos después, Dani empató para el Real Zaragoza con un remate certero dentro del área, devolviendo la fe y el orgullo a la afición blanquilla.

No pasó mucho hasta que el Real Zaragoza dio un golpe decisivo, David Villa transformó un penalti y puso al equipo aragonés por delante antes del descanso, demostrando carácter y frialdad frente a un rival que parecía imbatible. El Madrid nada más comenzar la segunda parte gracias a Roberto Carlos, volvió a igualar el marcador con el lanzamiento de una falta con un potente disparo. La tensión llegaba al límite a mitad de la segunda parte, el Real Zaragoza se queda con un jugador menos, tras la expulsión de Cani al ver su segunda tarjeta amarilla. Los maños no perdieron la cara y lograron mantener el empate tras los 90 minutos de la final obligando al partido ir a la prórroga. 

Fue entonces cuando apareció la magia de Luciano Galletti. con un derechazo imparable en el minuto 110 de partido, subiendo al marcador el 2-3 definitivo que selló la sexta Copa del Rey para el Real Zaragoza. La euforia contenida se mezcló con la emoción y el respeto por un país que todavía lloraba, convirtiendo aquel gol en algo más que un triunfo, en un símbolo de orgullo, resistencia y alegría compartida.


Esa victoria no solo quedó en los libros de historia del Zaragoza, sino también en el corazón de la afición y del zaragocismo. En un contexto de tristeza nacional, el equipo ofreció un momento de unión, de esperanza y de celebración digna. Montjuïc se convirtió en testigo de que, incluso frente a gigantes y circunstancias difíciles, la garra y el corazón del Real Zaragoza podían levantar no solo la Copa, sino también los ánimos de toda una comunidad unida.
Esa noche de marzo de 2004, el Real Zaragoza no ganó solo un trofeo, escribió una de las páginas más emotivas de su historia.

CAMPEÓN COPA S.M. EL REY 2001

 

La Copa del Rey de 2001 comenzó con la ilusión intacta de toda una afición zaragocista. Desde el primer partido, el Real Zaragoza inició un camino lleno de esfuerzo, compromiso y ambición, superando cada eliminatoria con la mirada puesta en un único objetivo, volver a conquistar un título que engrandeciera su historia. Cada victoria alimentaba el sueño de miles de zaragocistas, que acompañaron al equipo con una pasión inquebrantable.

 A medida que avanzaba el torneo, la esperanza se convirtió en convicción, hasta llegar a una final que acabaría convirtiéndose en una noche inolvidable para el zaragocismo y en una de las páginas más especiales de la historia del club.

Sin embargo, la realidad del Real Zaragoza distaba mucho de ser tranquila. Tras la decepción sufrida la temporada anterior al quedarse sin disputar la Liga de Campeones, el equipo no encontró la regularidad esperada en el campeonato liguero. El mal comienzo de curso provocó la destitución de Juanma Lillo en el mes de octubre y la llegada de Luis Costa al banquillo, con el objetivo de reconducir una temporada que se había complicado desde sus primeras jornadas.

En ese escenario de incertidumbre, la Copa del Rey se convirtió en el refugio de un equipo que, lejos de rendirse, encontró en la competición del KO un motivo para creer. Mientras en la Liga luchaba por alejarse de los puestos de descenso, el Real Zaragoza fue creciendo con cada eliminatoria, mostrando una personalidad y una capacidad competitiva que contrastaban con las dificultades del campeonato doméstico. Aquel torneo acabó uniendo a un vestuario y a una afición convencidos de que, pese a las adversidades y que nadie daba por la conquista de un título en esta temporada.

 El Real Zaragoza se ganaba una vez más el respeto de aquellos que no veían en el conjunto aragonés un grande de España. 

 S.D. Eibar vs Real Zaragoza

Treintaiseisavos de Final 

El camino hacia la final de Copa comenzó en Ipurua, donde el Real Zaragoza tuvo que trabajar más de lo esperado para superar al Eibar. En un partido muy igualado y de escasas ocasiones, los blanquillos se llevaron la victoria por 0-1 gracias a un penalti transformado por Aragón en el minuto 53, una decisión arbitral que fue muy protestada por el conjunto armero, al considerar que la acción dejaba lugar a la duda

Sin ofrecer su mejor versión, el Real Zaragoza supo sufrir y defender su ventaja hasta el final, logrando una clasificación que, aunque discreta, mantuvo intacto el sueño de seguir avanzando en la Copa del Rey.


S.D. Beasain vs Real Zaragoza

Dieciseisavos de Final 

Le esperaba el Beasain en una eliminatoria de dieciseisavos disputada a partido único. Frente a un rival de Segunda División B y en un escenario donde las sorpresas siempre acechan, el conjunto aragonés respondió con la seriedad que exigía la competición.

Lejos de dar opciones al equipo guipuzcoano, el Real Zaragoza impuso su mayor calidad desde los primeros compases y acabó llevándose la victoria por un claro 0-3. El conjunto blanquillo dominó el encuentro, mostró una gran eficacia en ataque y selló el pase a los octavos de final sin sobresaltos, dejando una imagen de solidez y autoridad reflejada en el campo y en el marcador con los goles de Yordi, Juanele, Y Peternac.

Real Murcia vs Real Zaragoza

Octavos de Final 

Paso de gigante hacia los cuartos de final de la Copa del Rey al imponerse por 2-3 al Real Murcia en La Condomina. Lejos de acusar el ambiente de un estadio siempre exigente, el conjunto aragonés ofreció una actuación seria, eficaz y con la personalidad que empezaba a caracterizar al equipo en aquella inolvidable campaña copera.

El encuentro fue intenso y muy disputado, con alternativas para ambos equipos, pero el Zaragoza supo golpear en los momentos clave y llevar el control cuando el partido más lo exigía. Cada intento del Murcia por reengancharse a la eliminatoria encontró la respuesta de un equipo sólido, que nunca perdió la calma y supo aprovechar sus ocasiones para regresar a Zaragoza con una valiosa victoria por 2-3.

 El Real Zaragoza tenía encarrilada la eliminatoria, pero el equipo no salió a especular. Desde el pitido inicial impuso su ritmo y dejó claro que quería seguir avanzando con autoridad.
Jamelli abrió el camino y Ferrón amplió la ventaja antes del descanso, desatando el entusiasmo en las gradas. El Murcia trató de meterse de nuevo en el partido con el gol de Tonelotto al comienzo de la segunda mitad, pero la reacción local fue inmediata. José Ignacio, con un doblete, terminó de cerrar una eliminatoria en la que el Real Zaragoza fue superior de principio a fin. 
El 4-1 final confirmó el pase a los cuartos de final.




Racing Santander vs Real Zaragoza
Cuartos de Final 

Un paso importante hacia las semifinales de la Copa del Rey al empatar 1-1 frente al Racing de Santander en El Sardinero. El conjunto aragonés no pudo comenzar mejor el encuentro, ya que Ferrón adelantó a los blanquillos cuando apenas se había cumplido el primer minuto de juego, sorprendiendo a la defensa cántabra.
Con el marcador a favor, el Real Zaragoza supo controlar el partido durante buena parte del encuentro, aunque el Racing fue creciendo con el paso de los minutos. El premio para los locales llegó en el minuto 72, cuando Arzeno estableció el empate definitivo. A pesar del empuje final del conjunto cántabro, los aragoneses resistieron y regresaron a casa con un resultado favorable que les permitía afrontar el partido de vuelta con ventaja gracias al gol conseguido a domicilio.

El Real Zaragoza selló su clasificación para las semifinales de la Copa del Rey tras derrotar por 2-0 al Racing de Santander en La Romareda. Después del valioso empate (1-1) conseguido en el partido de ida en El Sardinero, los aragoneses afrontaban la vuelta con una ligera ventaja que supieron aprovechar.
El encuentro se encarriló en el minuto 32 con un gol del 'Toro' Acuña, que adelantó al conjunto zaragocista antes del descanso. Ya en la segunda mitad, Aguado amplió la ventaja al rematar un balón en el área y dejó la eliminatoria prácticamente sentenciada. El Racing intentó reaccionar, pero se encontró con un Zaragoza muy sólido en defensa, que apenas concedió ocasiones y controló el partido hasta el pitido final.


AT. Madrid vs Real Zaragoza
Semifinal 

El Real Zaragoza dio un paso importante hacia la final de la Copa del Rey al vencer por 0-2 al Atlético de Madrid en el Vicente Calderón. La expulsión de Amaya en la primera mitad condicionó el encuentro y permitió al conjunto aragonés aprovechar su superioridad numérica. Acuña abrió el marcador antes del descanso y Jamelli amplió la ventaja en la segunda parte, firmando un resultado que premiaba la solidez y la eficacia de los de Luis Costa.
Pese a la ventaja obtenida en Madrid, el Real Zaragoza evitó cualquier exceso de confianza. El Atlético seguía siendo un rival peligroso y la eliminatoria debía resolverse en La Romareda, aunque el zaragocismo comenzaba a ilusionarse con el regreso a una final de Copa siete años después.

El Real Zaragoza alcanzó la final de la Copa del Rey pese a caer por 0-1 ante el Atlético de Madrid en La Romareda. La expulsión de Paco Jémez en el minuto 12 condicionó el encuentro y permitió al conjunto rojiblanco creer en la remontada. El gol de Fagiani, antes de la media hora, aumentó la tensión en un partido que se complicó más de lo esperado para los de Luis Costa.
Sin embargo, el Real Zaragoza supo resistir los últimos intentos del Atlético y hacer valer el 0-2 conseguido en el Vicente Calderón. Tras el pitido final, La Romareda celebró el regreso del equipo a una final de Copa siete años después, donde le esperaba el Celta de Vigo con la posibilidad de conquistar un nuevo título.


Final Copa del Rey 2001
Celta de Vigo vs Real Zaragoza 
El 30 de junio de 2001, el estadio de La Cartuja de Sevilla acogía la vigésimo quinta final de la Copa del Rey y una de las más igualadas de los últimos años. Frente a frente se encontraban dos equipos que habían recorrido caminos muy diferentes durante la temporada, pero que coincidían en un mismo objetivo, levantar el trofeo de campeón.
El Real Zaragoza llegaba a la final después de una campaña liguera llena de dificultades. El equipo había sufrido para asegurar la permanencia en Primera División y el cambio de entrenador, con la llegada de Luis Costa en sustitución de Juan Manuel Lillo, había servido para estabilizar al conjunto en los momentos decisivos. Sin embargo, la Copa del Rey mostró la mejor versión del equipo aragonés, demostrando una gran capacidad competitiva y una fortaleza que contrastaba con su irregular trayectoria en la Liga.

Enfrente esperaba un Celta de Vigo plenamente consolidado entre los grandes equipos del fútbol español. Dirigido por Víctor Fernández, extécnico del Real Zaragoza y artífice de la Recopa de Europa conquistada por los aragoneses en 1995, el conjunto gallego acumulaba varias temporadas compitiendo al máximo nivel tanto en la Liga como en las competiciones europeas. Con una plantilla repleta de talento, el Celta era señalado por buena parte de la prensa y la afición como el gran favorito para conquistar el título.
La final reunía, además, numerosos alicientes. Para el zaragocismo suponía el regreso a una final copera siete años después de levantar la Copa del Rey de 1994. Para el Celta representaba la oportunidad de conquistar un título nacional que coronara una de las etapas más brillantes de su historia. Miles de aficionados de ambos equipos se desplazaron hasta Sevilla para vivir una jornada inolvidable. La marea celeste, mayoritaria en las gradas de La Cartuja, confiaba plenamente en la victoria de los suyos. Frente a ella, cerca de once mil zaragocistas desafiaron el intenso calor sevillano, vestidos con camisetas blanquillas, bufandas y banderas, decididos a empujar a un equipo al que muchos daban por inferior y con escasas opciones de levantar el trofeo.
Sobre el césped se enfrentaban dos estilos bien definidos, el fútbol asociativo, la calidad y la experiencia de un Celta acostumbrado a competir entre los mejores, frente al carácter, la capacidad de sacrificio y el espíritu competitivo de un Real Zaragoza que había encontrado en la Copa del Rey el refugio perfecto para transformar una temporada difícil en una gesta inolvidable. Noventa minutos separaban a uno de los dos clubes de escribir una nueva página en su historia.


El Real Zaragoza llegaba a La Cartuja con la ilusión de toda una afición, pero también con el reto de enfrentarse a un Celta de Vigo que partía como favorito. El conjunto gallego golpeó muy pronto, cuando Mostovoi adelantó a los celestes en el minuto 4 tras una acción individual que puso cuesta arriba la final para los aragoneses.

Lejos de venirse abajo, el Real Zaragoza reaccionó con carácter. Poco a poco fue entrando en el partido y encontró el empate en el minuto 24, cuando Xavi Aguado remató de cabeza una falta botada por Acuña. El gol devolvió la confianza al equipo de Luis Costa, que antes del descanso consiguió darle la vuelta al marcador gracias a un penalti transformado por Jamelli.

En la segunda parte, el Celta buscó la reacción con su talento ofensivo, pero el Real Zaragoza supo defender su ventaja con orden y esfuerzo. Los minutos finales fueron de máxima tensión, con el conjunto gallego volcado en busca del empate y los aragoneses resistiendo para mantener vivo el sueño del título.

Cuando el partido agonizaba, Yordi aprovechó una contra en el tiempo añadido para marcar el definitivo 1-3 y desatar la alegría de los miles de zaragocistas desplazados a Sevilla. El pitido final confirmó una victoria histórica, el Real Zaragoza conquistaba su quinta Copa del Rey y convertía una temporada complicada en una de las grandes gestas de la historia del club.

Real Zaragoza Campeón

 El Real Zaragoza conquistó la quinta Copa del Rey de su historia. Al término del encuentro, jugadores, cuerpo técnico y aficionados celebraron sobre el terreno de juego un nuevo éxito del conjunto aragonés, compartiendo la alegría con los miles de seguidores blanquillos que habían acompañado al equipo hasta la capital andaluza.
La fiesta se trasladó posteriormente a Zaragoza, donde una multitud recibió a los campeones en un ambiente de auténtica euforia. Que recorrió la ciudad con el trofeo antes de protagonizar la tradicional celebración en la Plaza del Pilar. Desde el balcón del Ayuntamiento, los jugadores ofrecieron la Copa a una plaza abarrotada, mientras cánticos, banderas y bufandas blanquillas teñían el corazón de la ciudad. La noche estuvo marcada por la emoción, el orgullo de la afición y la celebración de un título que reforzó el vínculo entre el Real Zaragoza y su gente.