Dieciseisavos de Final
Tras superar con sufrimiento al Mirandés, el Real Zaragoza se midió en la tercera ronda de la Copa del Rey al UD Salamanca, en un encuentro que se jugó a partido único en el estadio del equipo charro y que se convirtió en una auténtica prueba de carácter para los aragoneses.
El partido arrancó con intensidad y equilibrio, pero pronto el Real Zaragoza logró adelantarse con un gol de David Villa poco antes del descanso, aprovechando una combinación ofensiva bien llevada que permitió al delantero definir dentro del área y poner el 0‑1.
El Zaragoza no tardó en ampliar su ventaja, en apenas unos minutos, Iñaki Hurtado marcó el 0‑2, mostrando que los visitantes estaban decididos a imponer su juego. Sin embargo, el Salamanca no se rindió. En la segunda parte, los locales recortaron distancias con un gol de Raúl Gañán, que devolvió la esperanza al ambiente del estadio.
El choque parecía controlado, pero el combinado salmantino siguió empujando y logró igualar el partido con un tanto de Tuni, llevando el marcador al 2‑2 y obligando a que la eliminatoria se decidiera en tiempo extra.
Ya en la prórroga, con el desgaste físico marcando a ambos equipos, apareció Luciano Galletti para resolver la eliminatoria. En los últimos minutos, tras un disparo desde 30 metros, el cual sorprendió al portero, Galletti definió con este centro-chut el 2‑3 definitivo, sellando una victoria sufrida del Zaragoza en esta Copa.
No fue un triunfo cómodo. Fue una eliminatoria en la que el Salamanca mostró personalidad, complicó cada avance visitante y obligó al Real Zaragoza a pelear cada balón hasta el final. Pero esa victoria de 2‑3 tras prórroga fortaleció la moral del equipo y lo impulsó hacia rondas más exigentes dentro de la competición.
Octavos de Final
FC Barcelona vs Real Zaragoza
Cuartos de Final
Después de eliminar al Betis, el Real Zaragoza se jugó el pase a semifinales de Copa en la eliminatoria de cuartos de final contra el FC Barcelona, un rival de mucho peso y exigencia.
En un estadio siempre complicado como
el Camp Nou se jugó el partido de ida, el Real Zaragoza firmó un triunfo
impresionante y sufrido, 0‑1. El gol llegó gracias a David Villa desde el punto
de penalti, un tanto que puso a los maños por delante en la eliminatoria y dejó
helado al público blaugrana. Fue una victoria de carácter, con el Real Zaragoza
bien ordenado y muy concentrado en defensa.
En el partido de vuelta, con ventaja mínima, el Real Zaragoza supo manejar el ritmo y el resultado. El encuentro terminó 1‑1, un empate que le bastó para sellar el global de 2‑1 y avanzar a semifinales.
No fue un paseo, pero sí una eliminatoria en la que el Real Zaragoza supo sufrir, aprovechar su oportunidad clave en el Camp Nou y competir con inteligencia en La Romareda. El equipo mantuvo la calma a pesar de ir 0-1 desde el minuto 11 en el partido de vuelta, cuando hacía falta logro el empate en el minuto 84 y supo administrar la renta para alcanzar la siguiente fase de la Copa del Rey.
Deportivo Alavés – Real Zaragoza
Semifinal
En semifinales de la Copa del Rey, el Real Zaragoza se enfrentó al Deportivo Alavés en una eliminatoria muy ajustada que se decidió por pequeños detalles.
En la primera cita, en el campo del
Alavés, el Real Zaragoza empató 1‑1. El equipo vitoriano golpeó primero y tuvo sus ocasiones mostrando
superioridad, pero los aragoneses lograron responder casi al final con un gol
de Savio, dejando el choque abierto de cara el enfrentamiento de la vuelta.
La final de la Copa del Rey no se jugó
en una semana cualquiera. España atravesaba días de conmoción y dolor tras los
atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, una tragedia que sacudió al país
entero y dejó una huella imborrable en la sociedad.
En ese clima de duelo e incertidumbre,
el fútbol quedó en segundo plano. Sin embargo, apenas seis días después, el
calendario señalaba la final entre el Real Zaragoza y el Real Madrid en
Montjuïc.
El ambiente no era el habitual de una
gran cita festiva. Hubo respeto, silencio y homenajes a las víctimas antes del
inicio.
El estadio guardó un minuto de silencio
cargado de emoción, recordando que el deporte no vive aislado de la realidad.
En ese contexto tan delicado, la final
adquirió un significado distinto. Más allá del título, representaba también un
momento de unión, de pausa en medio del dolor, de fútbol vivido con sobriedad y
respeto.
En la Final el Real Zaragoza se enfrentaba a los todopoderosos “Galácticos” del Real Madrid en el Estadi Olímpic Lluís Companys.
El partido comenzó con intensidad, y fue David Beckham quien adelantó al Real Madrid con un gol de falta en el minuto 23, tras un lanzamiento bien colocado que silenció momentáneamente a los aficionados zaragocistas. Pero la respuesta llegó rápido, solo cinco minutos después, Dani empató para el Real Zaragoza con un remate certero dentro del área, devolviendo la fe y el orgullo a la afición blanquilla.
No pasó mucho hasta que el Real Zaragoza dio un golpe decisivo, David Villa transformó un penalti y puso al equipo aragonés por delante antes del descanso, demostrando carácter y frialdad frente a un rival que parecía imbatible. El Madrid nada más comenzar la segunda parte gracias a Roberto Carlos, volvió a igualar el marcador con el lanzamiento de una falta con un potente disparo. La tensión llegaba al límite a mitad de la segunda parte, el Real Zaragoza se queda con un jugador menos, tras la expulsión de Cani al ver su segunda tarjeta amarilla. Los maños no perdieron la cara y lograron mantener el empate tras los 90 minutos de la final obligando al partido ir a la prórroga.
Fue entonces cuando apareció la magia de Luciano Galletti. con un derechazo imparable en el minuto 110 de partido, subiendo al marcador el 2-3 definitivo que selló la sexta Copa del Rey para el Real Zaragoza. La euforia contenida se mezcló con la emoción y el respeto por un país que todavía lloraba, convirtiendo aquel gol en algo más que un triunfo, en un símbolo de orgullo, resistencia y alegría compartida.
