Mostrando entradas con la etiqueta FINALES POR TITULO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FINALES POR TITULO. Mostrar todas las entradas

FINAL COPA DEL REY 2006


El Real Zaragoza llegaba al Santiago Bernabéu con la ilusión de conquistar un nuevo título y de prolongar una tradición copera que forma parte de la historia del club. Su camino hasta la final había sido sólido y convincente. El conjunto aragonés fue superando eliminatorias con personalidad y buen fútbol, dejando en el camino a rivales de enorme entidad y demostrando que tenía argumentos para pelear por el título. La clasificación para la final reforzó la ilusión de un zaragocismo que volvía a soñar con una nueva noche histórica en la Copa.

Pero el partido comenzó de la peor manera posible. Apenas había transcurrido un minuto cuando Raúl Tamudo adelantó al Espanyol. Aun así, el Real Zaragoza no se rindió. Ewerthon empató antes de la media hora y devolvió la fe a una afición que nunca dejó de creer.

Sin embargo, el fútbol también sabe ser cruel. Antes del descanso, Luis García volvió a poner por delante al conjunto catalán. En la segunda parte, el Espanyol aprovechó sus ocasiones con una eficacia demoledora. Coro y, de nuevo, Luis García, cerraron un marcador demasiado duro para lo visto sobre el césped: 4-1.

El resultado fue un golpe difícil de asumir. El Real Zaragoza veía escapar un título que habría enriquecido aún más un palmarés copero ya legendario. Pero, como tantas veces ha demostrado esta afición, el zaragocismo no se mide por las victorias, sino por la capacidad de seguir ahí cuando llegan las derrotas.

Durante las eliminatorias, el Real Zaragoza firmó un recorrido memorable. Eliminó al Atlético de Madrid, al FC Barcelona y al Real Madrid, protagonizando en semifinales una de las noches más inolvidables de La Romareda con el histórico 6-1 frente al conjunto blanco. Los maños alcanzaban la final en un momento de juego extraordinario y con una enorme confianza. Sin embargo, la final no se disputó hasta un mes después de lograrse la clasificación, un largo intervalo que muchos aficionados consideran que rompió la extraordinaria dinámica del equipo. Sea o no esa la explicación, lo cierto es que el Real Zaragoza no llegó al Bernabéu con el mismo nivel de brillantez que había mostrado en las rondas anteriores y acabó cediendo ante un Espanyol mucho más efectivo.

Aun así, la historia del Real Zaragoza no se escribe solo con las Copas conquistadas. También se construye con las tardes difíciles, con los viajes compartidos, con las lágrimas y con la fidelidad de una afición que nunca abandona a los suyos.

Porque ser del Zaragoza no consiste únicamente en celebrar los títulos. También significa levantarse después de las derrotas y seguir creyendo que algún día volverán las grandes noches. Y cuando ese momento llegue, el zaragocismo estará preparado para vivirlo con la misma pasión de siempre.

Alineaciones

R.C.D. Espanyol; Kameni, Zabaleta, Jarque, Lopo, David Garcia, Fredson, Ito, De La Peña, Costa, Luis Garcia, Tamudo
Suplentes; Coro, Moises Hurtado, Pandiani

Real Zaragoza; Cesar Sanchez, Ponzio, Milito, Alvaro, Toledo, Zapater, Oscar Gonzalez, Celades, Cani, Ewerthon, Diego Milito.
Suplentes; Valbuena, Movilla, Savio.

Goles; Tamudo (1), Ewerthon(28), Luis Garcia (39), Coro (71), Luis Garcia (85).

SUPERCOPA DE ESPAÑA 2004

La Supercopa de España 2004 fue la XXI edición del torneo, correspondiente a la temporada 2004-05. Se disputó a doble partido en España entre los días 21 y 24 de agosto. Enfrentó al campeón de la Primera División 2003-04, el Valencia C.F, y al campeón de la Copa del Rey 2003-04, el Real Zaragoza S.A.D.

La participación del Real Zaragoza en la Supercopa de España 2004 fue uno de los momentos más destacados de la historia reciente del club aragonés. El equipo zaragocista llegó a esta competición tras proclamarse campeón de la Copa del Rey en 2004.

El primer partido de esta competición fue en tierras aragonesas, el  21 de agosto de 2004, el estadio de La Romareda acogió el partido de ida de la final de la Supercopa de España entre dos equipos que habían sido protagonistas de la temporada anterior. 

El conjunto dirigido por Víctor Muñoz comenzó el encuentro con intensidad y tratando de llevar la iniciativa, apoyado por su afición. En los primeros minutos el Zaragoza dispuso de algunas aproximaciones peligrosas, especialmente a través de Javi Moreno y David Villa, aunque sin lograr transformar esas ocasiones en gol. 

El Valencia, entrenado por Claudio Ranieri, se mostró sólido en defensa y buscó sorprender al contragolpe. Durante gran parte del partido el marcador se mantuvo igualado, con ambos equipos luchando por el control del centro del campo. La igualdad se rompió en la segunda parte, cuando el conjunto valencianista consiguió adelantarse gracias a un lanzamiento de falta directa de Vicente Rodríguez en el minuto 61, que superó la barrera y batió al portero Luis García. 

Tras el gol, el Zaragoza intentó reaccionar y buscó el empate en los minutos finales, pero la defensa del Valencia logró mantener la ventaja. El encuentro terminó con victoria por 0-1 para el equipo visitante, que se llevaba una ligera ventaja para el partido de vuelta en Mestalla. 

A pesar de la derrota en La Romareda, la eliminatoria todavía quedaba abierta y el Real Zaragoza tendría una nueva oportunidad en Valencia para luchar por el título de la Supercopa de España.

Alineaciones

Real Zaragoza; luis García, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Zapater, Movilla, Savio, Galletti, Villa, Javi Moreno.

Suplentes; Cani, Generelo, Drulic

Valencia C.F; Cañizares, Curro Torres, David Navarro, Pellegrino, Carboni, Vicente, Rufete, Abelda, Baraja, Angulo, Di Vaio.

Suplentes; Fiore, Corradi, Mista

Goles; Vicente (61)

El 24 de agosto del 2004, el estadio de Mestalla acogió el partido de vuelta de la Supercopa de España entre el Valencia CF y el Real Zaragoza. Tras la victoria valencianista por 0-1 en el encuentro de ida disputado en La Romareda, el conjunto aragonés llegaba a Valencia con la obligación de remontar si quería conquistar el título.

El equipo dirigido por Víctor Muñoz salió al terreno de juego con una actitud valiente y decidido a buscar la remontada desde el primer momento. El Zaragoza comenzó el partido con intensidad y pronto consiguió adelantarse en el marcador. En el minuto 11, Álvaro aprovechó una jugada para marcar el 0-1 y empatar la eliminatoria.

El gol dio confianza al conjunto zaragocista, que siguió presionando y generando peligro. Antes del descanso llegó el segundo tanto visitante. En el minuto 33, Luciano Galletti amplió la ventaja con el 0-2, dejando al Zaragoza en una posición muy favorable en la eliminatoria.

Tras el descanso, el Valencia intentó reaccionar empujado por su afición. El conjunto valencianista recortó distancias en el minuto 53 con un gol de Bernardo Corradi, que devolvía la emoción al partido y a la lucha por el título.

Sin embargo, el Zaragoza supo mantener la calma y controlar el encuentro durante los minutos finales. Cuando el Valencia buscaba el empate, el equipo aragonés sentenció la final en el minuto 82 con un gol de Javi Moreno, que estableció el 1-3 definitivo.

Con este resultado, el Real Zaragoza lograba remontar la eliminatoria y se proclamaba campeón de la Supercopa de España por primera vez en su historia, culminando así un año memorable para el club tras haber conquistado también la Copa del Rey en 2004.

Alineaciones

Valencia C.F; Cañizares, Caneira, David Navarro, Pellegrino, Carboni, Fiore, Rufete, Abelda, Baraja, Corradi, Mista.

Suplentes; Aimar, Angulo, Xisco

Real Zaragoza; Luis García, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Zapater, Movilla, Savio, Galletti, Villa, Javi Moreno.

Suplentes; Soriano, Generelo, Cani

Goles; 

Alvaro (11), Galletti (33), Corradi (53), Javi Moreno (82)

FINAL COPA DEL REY 2004

 


El 17 de marzo de 2004, seis días después de los trágicos atentados del 11-M en Madrid, España todavía estaba marcada por el dolor. El fútbol, lejos de ser un escape superficial, se convirtió en un escenario de emoción compartida, respeto y esperanza. Y en ese contexto tan sensible, el Real Zaragoza se enfrentaba a los todopoderosos “Galácticos” del Real Madrid en la final de la Copa del Rey en el Estadi Olímpic Lluís Companys.

El partido comenzó con intensidad, y fue David Beckham quien adelantó al Madrid con un gol de falta en el minuto 23, tras un lanzamiento bien colocado que silenció momentáneamente a los aficionados zaragocistas. Pero la respuesta llegó rápido, solo cinco minutos después, Dani empató para el Zaragoza con un remate certero dentro del área, devolviendo la fe y el orgullo a la afición blanquilla.

No pasó mucho hasta que el Zaragoza dio un golpe decisivo, David Villa transformó un penalti y puso al equipo aragonés por delante antes del descanso, demostrando carácter y frialdad frente a un rival que parecía imbatible. El Madrid nada mas comenzar la segunda parte gracias a Roberto Carlos, volvió a igualar el marcador con el lanzamiento de una falta con un potente disparo. La tensión llegaba al límite a mitad de la segunda parte, el Real Zaragoza se queda con un jugador menos, tras la expulsión de Cani al ver su segunda tarjeta amarilla. Los maños no perdieron la cara y lograron mantener el empate tras los 90 minutos de la final, obligando al partido ir a la prórroga.

Fue entonces cuando apareció la magia de Luciano Galletti. Con un derechazo imparable en el minuto 110 de partido, subiendo al marcador el 2-3 definitivo que selló la sexta Copa del Rey para el Real Zaragoza. La euforia contenida se mezcló con la emoción y el respeto por un país que todavía lloraba, convirtiendo aquel gol en algo más que un triunfo, en un símbolo de orgullo, resistencia y alegría compartida.

Esa victoria no solo quedó en los libros de historia del Zaragoza, sino también en el corazón de la afición y del zaragocismo. En un contexto de tristeza nacional, el equipo ofreció un momento de unión, de esperanza y de celebración digna. Montjuic se convirtió en testigo de que, incluso frente a gigantes y circunstancias difíciles, la garra y el corazón del Zaragoza podían levantar no solo la Copa, sino también los ánimos de toda una comunidad unida.

Esa noche de marzo de 2004, el Real Zaragoza no ganó solo un trofeo: escribió una de las páginas más emotivas de su historia.

Alineaciones

Real Madrid; César Sanchez, Salgado, Helguera, Bravo, Roberto Carlos, Zidane, Guti, Luis Figo, Solari, Raul, Beckham 
Suplentes; Portillo 
Real Zaragoza; Lainez, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Cani, Movilla, Ponzio, Savio, Villa, Dani.
Suplentes; Generelo, Galletti, Juanele.

Goles; Beckham (23), Dani (28), Villa (44), Roberto Carlos (47), Galletti (110).

SUPERCOPA DE ESPAÑA 2001



El 19 de agosto de 2001, los ojos del fútbol mundial se posaron sobre el césped de La Romareda, pero no por respeto al vigente campeón de la Copa del Rey, sino por el morbo de ver el debut oficial de Zinedine Zidane con el Real Madrid. Toda la atención mediática estaba comprada por el nuevo proyecto multimillonario de Florentino Pérez. Sin embargo, el Real Zaragoza de Txetxu Rojo se encargó de recordarles a todos que la historia, el orgullo y el empuje de una afición entregada no se pueden comprar con talonario.Desde el pitido inicial, los zaragocistas que presenciaron desde las gradas bajo el calor asfixiante de agosto dejaron claro que allí no se iba a rendir pleitesía a nadie. 
El once blanquillo plantó cara con un bloque sólido y solidario. El Madrid lucía nombres de oro pero cada vez que intentaban combinar, se topaban con la presión asfixiante y el coraje de un Real Zaragoza que jugaba con el escudo en el pecho.A pesar del enorme esfuerzo local, un zarpazo de Flavio Conceição en el minuto 54 adelantó a los visitantes. Con el 0-1 en el marcador, el guion lógico de la prensa madrileña parecía cumplirse, pero este club jamás ha sabido lo que significa bajar los brazos.
 La Romareda empezó a rugir con más fuerza, contagiando a unos jugadores que se vaciaron en cada balón dividido. La recompensa a la fe maña llegó en el minuto 79, cuando el delantero Yordi cazó un remate inapelable dentro del área para batir a César y desatar la locura colectiva.
El 1-1 definitivo fue mucho más que un empate en un partido de ida, fue una demostración de identidad. Aquella noche, el Real Zaragoza demostró que en su templo las estrellas se bajan a la tierra a base de casta y fútbol, firmando una página inolvidable de resistencia y orgullo blanquillo ante el equipo más mediático del planeta.

Alineaciones 

Real Zaragoza; Lainez, Pablo, Paco Jemez, aguado, Esquerdinha, Vellisca, Acuña, Jose Ignacio, Jamelli, Juanele, Yordi.
Suplentes: Cuartero, Galletti

Real Madrid; Cesar Sanchez, Salgado, Karanka, Hierro, Roberto Carlos, Solari, Zidane, Conceicao, Makelele, Figo, Raul.
Suplentes; Celades, Mcmanaman, Morientes.

Goles; Conceicao (54), Yordi (79)


La historia no siempre es justa con los marcadores, y el 22 de agosto de 2001 en el partido de vuelta fue el mejor ejemplo de ello. El Real Zaragoza se plantaba en el Santiago Bernabéu con el 1-1 de la ida y con la firme convicción de que el dinero no ganaba finales. Durante setenta y cuatro minutos de infarto, el león blanquillo plantó un muro inexpugnable, tuteando al Real Madrid de los millones y rozando la machada histórica de levantar la Supercopa de España en la capital.

El planteamiento de Txetxu Rojo fue impecable. Consciente del arsenal "galáctico", el Real Zaragoza firmó un ejercicio de resistencia numantina. César Láinez estuvo imperial bajo palos, y la pareja de centrales formada por Xavi Aguado y Paco Jémez dio un recital de colocación y carácter, secando por completo a Zidane y Figo. El Bernabéu no pitaba a su equipo; pitaba por la impotencia que contagiaba el orden táctico de un Real Zaragoza soberbio.

Aquel partido no fue un monólogo blanco. Los nuestros no se limitaron a defender. Con garra sosteniendo la medular, el Real Zaragoza asustaba al contragolpe y velocidad.
El cronómetro avanzaba y el 0-0 mantenía la eliminatoria en un puño. El milagro estaba a un solo zarpazo de distancia.

Pero el fútbol de élite no perdona, y la balanza se decantó por el único factor que el Real Zaragoza no pudo controlar, la pegada letal de Raúl González. En el minuto 74, tras una jugada aislada, el delantero cazó un balón en el área para batir a Láinez. El 1-0 dolió en el alma de un equipo exhausto que se había vaciado por completo. Con los brazos caídos por el esfuerzo físico, el tramo final castigó con demasiada crueldad a los aragoneses, permitiendo a Raúl firmar un hat-trick en los minutos 81 y 89 que cerró el 3-0 definitivo.
El resultado global de la final fue un castigo excesivo para un Real Zaragoza que compitió con una dignidad admirable durante los minutos de la eliminatoria. Nos quedamos a las puertas del título, sí, pero aquella noche en el Bernabéu la expedición blanquilla se marchó con la cabeza muy alta. El zaragocismo demostró, ante el escaparate del fútbol mundial, el verdadero significado de la casta y el orgullo maño.

Alineaciones

Real Madrid; Casillas, Salgado, Karanka, Hierro, Roberto Carlos, Zidane, Makelele, Conceicao, Figo, Raúl, Morientes.
Suplentes; Solari, Savio, Guti

Real Zaragoza; Lainez, Esquerdinha, Paco Jemez, Aguado, Sundgren, Vellisca, Aragón, Acuña, Jose Ignacio, Galletti, Jamelli.
Suplentes; Cuartero, Juanele, Yordi.

Suplentes; Raúl (74), Raúl (81), Raúl (89)

COPA DEL REY 2001

 


El 30 de junio de 2001 en La Cartuja, el Real Zaragoza volvió a demostrar que la Copa del Rey tiene algo especial. El partido comenzó cuesta arriba. El Celta de Vigo, uno de los mejores equipos del fútbol español en aquellos años, golpeó muy pronto con un tanto de Mostovoi. Apenas habían transcurrido cinco minutos y el reto parecía enorme. Pero si algo ha caracterizado siempre al zaragocismo es su capacidad para levantarse cuando más difícil parece el camino.

El empate llegó gracias al capitán, Xavier Aguado, que apareció con la determinación de los grandes líderes para devolver la esperanza. Poco después, Jamelli transformó un penalti que culminaba la remontada y desataba la ilusión de una afición que volvía a creer cuando estaba en minoria en el estadio de La Cartuja. 

La segunda parte fue un ejercicio de compromiso, sacrificio y personalidad. El Real Zaragoza supo sufrir, competir y defender su ventaja frente a un rival de enorme calidad. Y cuando el partido agonizaba, Yordi puso el broche de oro con el tercer gol, desatando la celebración de miles de zaragocistas que veían cómo el club levantaba su quinta Copa del Rey.

Aquella noche no solo se conquistó un título. Se reforzó una identidad. La de un club que, históricamente, ha encontrado en la Copa un escenario perfecto para escribir sus páginas más brillantes. Porque el Real Zaragoza siempre ha tenido una relación especial con esta competición, capaz de convertir los sueños en realidad y de regalar recuerdos imborrables a varias generaciones de aficionados. Especialmente tras un año ligero que dejaba pocas esperanzas de levantar el titulo ante un equipo que desarrollaba un buen juego. 

Aquella final sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del zaragocismo. No fue únicamente una victoria por 3-1. Fue una demostración de ese carácter copero que forma parte del Real Zaragoza en un día que solo once mil valientes se trasladaron a Sevilla con el reto de superar un dia caluroso en esas fechas y lograr junto al equipo hacer historia con un nuevo titulo copero.  

Hoy, al recordar aquella tarde de Sevilla, vuelven las mismas sensaciones, los nervios del inicio, la alegría de la remontada, el sufrimiento hasta el final y la explosión de felicidad cuando Yordi certificó el triunfo. Son momentos que explican por qué seguimos sintiendo estos colores con la misma intensidad.

Porque las finales pasan. Los títulos quedan. Y el 30 de junio de 2001 siempre será una fecha grabada con letras de oro en la historia del Real Zaragoza.

Alineaciones 

Celta de Vigo: Cavallero, Velasco, Berrizo, Caceres, Juanfran, Mostovoi, Karpin, Giovanella, Gustavo lopez, Jayo, Catanha.
Suplentes: Edu, McCarthy.
Real Zaragoza: Lainez, Pablo, Aguado, Paco Jemez, Rebosio, Vellisca, Acuña, Gurenko, Jose Ignacio, Juanele, Jameli.
Suplentes; Cuartero, Garitano, Yordi.

Goles; Mostovoi (4), Aguado (28), Jamelli (38), Yordi (94)

SUPERCOPA DE EUROPA 1995

 

El Real Zaragoza, tras la histórica conquista de la Recopa de Europa el 10 de mayo de 1995, se ganó el derecho a disputar la Supercopa de Europa. El conjunto aragonés logró el título al imponerse al Arsenal FC por dos goles a uno, con tantos de Juan Esnáider y Nayim, en una final que quedó grabada en la historia del fútbol europeo.

Gracias a esta victoria, el Real Zaragoza accedió a la Supercopa de Europa, donde se enfrentó al campeón de la Copa de Europa, representando al fútbol español en una de las competiciones más prestigiosas del continente.

El torneo se disputaría a doble encuentro para decidir quién se alzaría con el título. El primer asalto tendría lugar en tierras zaragozanas el 6 de febrero de 1996, con una Romareda ilusionada y entregada, dispuesta a empujar a su equipo en el intento de conquistar una nueva hazaña europea.

La Romareda vivió una noche de emociones intensas en su regreso europeo. Tras la gloria de 1995, el Zaragoza saltó al césped con la ilusión de comenzar la Supercopa imponiéndose al campeón de Europa, el poderoso Ajax de Ámsterdam.

Desde el pitido inicial, el conjunto local mostró determinación y un plan claro, controlar el balón, presionar en campo rival y buscar velocidad por las bandas. El esfuerzo pronto dio frutos, en el minuto 28 un robo en el centro del campo y una transición rápida permitieron a Xavi Aguado inaugurar el marcador con un remate certero, haciendo estallar a La Romareda.

Con la ventaja, el Zaragoza se sintió cómodo, llevando el ritmo del partido y generando buenas sensaciones entre la afición. Sin embargo, el Ajax, dirigido por Louis van Gaal y con talento joven en todas sus líneas, no tardó en reaccionar.

Tras el descanso, los holandeses ajustaron su presión y empezaron a encontrar espacios por dentro. Su insistencia terminó dando frutos… llegaba el minuto 70 con el joven delantero neerlandés Patrick Kluivert, que años después sería estrella en toda Europa, aprovechó un balón suelto dentro del área para igualar el marcador y dar aire a su equipo.

El tramo final se jugó con calma y orden por ambos equipos. Zaragoza no renunció a su actitud ofensiva, pero Ajax supo gestionar el resultado para viajar con la sensación de haber logrado un buen empate de visita.

En resumen, un duelo vibrante, con un ambiente eléctrico en La Romareda y con el Zaragoza mostrando carácter frente a uno de los gallos europeos de la época. El empate deja todo abierto para la vuelta, aunque con cierta ventaja psicológica para los holandeses antes del partido en Ámsterdam.

Alineaciones

Real Zaragoza: Juanmi, Belsue, Aguado, Cuartero, Solana, Gustavo Lopez, Oscar, Nayim, Higuera, Morientes, Dani.

Suplentes: Berti, Pardeza

Ajax Amsterdam: Van der Sar, Reiziger, Scholten, Frank de Boer, Blind, Bogarde, Litmanen, Musampa, Ronald de Boer, Finidi, Kluivert.

Suplentes: Van den Bergh, Wooter

Goles Aguado (28), Kluivert (70) 


El equipo aragonés llegó al partido de vuelta con la eliminatoria abierta tras el 1-1 de La Romareda, convencido de que podía competir ante el campeón de Europa. Sin embargo, el escenario fue complicado desde el inicio. El partido se disputó semanas después de la fecha prevista debido a la nieve en Ámsterdam, y el Zaragoza denunció dificultades logísticas en la preparación, incluyendo la imposibilidad de entrenar con normalidad en el estadio del partido.

Sobre el césped, el Ajax impuso su ritmo, pero el Zaragoza resistió a pesar de las circunstancias adversas que fueron más allá del juego. El gol de Winston Bogarde antes del descanso supuso un golpe duro, aunque no definitivo. Fue tras el segundo tanto, obra de Finidi George, cuando el encuentro se rompió definitivamente.

Los dos penaltis transformados por Danny Blind terminaron de inclinar el marcador con un equipo maño con inferioridad numérica tras las expulsiones de Andoni Cedrún en el minuto 64 y Oscar en el minuto 68,  llevando la desesperación y mayor malestar zaragocista. Aunque recogidos como hechos en el acta, desde el club y la prensa aragonesa se interpretaron como decisiones excesivamente rigurosas, en un partido en el que el árbitro acabó teniendo un protagonismo que el Zaragoza consideró determinante para el resultado final.

Los medios de Zaragoza reflejaron al día siguiente una mezcla de orgullo y frustración. Orgullo por haber llevado al club a disputar una Supercopa europea frente al mejor equipo del continente; frustración por una vuelta en la que el marcador se entendió como demasiado severo y condicionada por decisiones que llegaron en los momentos clave del partido. La sensación general fue que el Zaragoza nunca pudo jugar el partido que había preparado.

A pesar del desenlace, aquella Supercopa quedó grabada como uno de los grandes hitos internacionales del club. El Zaragoza se marchó de Europa sin el título, pero con la convicción de haber competido hasta donde le dejaron las circunstancias, y con la certeza de que Ámsterdam fue una noche en la que el resultado no contó toda la historia.

Alineaciones

Ajax Amsterdam; Van der Sar, Silooy, Scholten, Frank de Boer, Reiziger, Bogarde, Blind, Davids, Finidi, Kanu, Kluivert.

Suplentes: Van den bergh, Gehring, Demchenko

Real Zaragoza: Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Garcia San Juan, Gustavo Lopez, Oscar, Aragon, Higuera, Morientes, Dani.

Suplentes; Gay, Belman, Cuartero

Goles; Bogarde (43), Finidi (54), Blind (65)(p), Blind (69)(p).

RECOPA DE EUROPA 1995

 



El 10 de mayo de 1995 quedó grabado para siempre en la historia del zaragocismo. Aquella noche, en el Parque de los Príncipes de París, el Real Zaragoza escribió la página más brillante de su historia al conquistar la Recopa de Europa, derrotando al poderoso Arsenal por 2-1 tras una prórroga inolvidable.

El camino hasta la final ya había sido extraordinario. El equipo dirigido por Víctor Fernández había superado con personalidad cada eliminatoria, demostrando un fútbol valiente, técnico y atractivo. Aquella generación, había conseguido que toda Zaragoza soñara con levantar un título continental.

La final comenzó con la intensidad propia de las grandes citas. El Real Zaragoza golpeó primero gracias a Juan Esnáider, que adelantó al conjunto aragonés en el minuto 67. Sin embargo, el Arsenal reaccionó y logró empatar el encuentro, llevando el partido a una prórroga cargada de tensión, nervios e incertidumbre.

Cuando todo parecía conducir a la tanda de penaltis, llegó uno de los momentos más icónicos de la historia del fútbol europeo. Corría el minuto 119 cuando Nayim, casi sin ángulo y desde una distancia cercana a los cincuenta metros, vio adelantado al guardameta Seaman. Sin pensarlo dos veces, golpeó el balón con una precisión imposible. La pelota dibujó una parábola perfecta guiada por la Virgen del Pilar antes de colarse en la portería inglesa. Durante unos segundos, el tiempo pareció detenerse. Después llegó la explosión de alegría.

Aquel gol no solo dio un título al Real Zaragoza. Se convirtió en un símbolo eterno del fútbol, una obra de arte repetida hasta la saciedad en televisiones de todo el mundo y recordada como uno de los mejores goles jamás marcados en una final europea.

La Recopa de 1995 representó mucho más que un trofeo. Fue la confirmación de que un club construido sobre el talento, el trabajo colectivo y la ambición podía competir de tú a tú con los grandes del continente. Aquella plantilla dejó una huella imborrable en varias generaciones de aficionados, demostrando que los sueños también pueden cumplirse a orillas del Ebro.

Alineaciones

Real Zaragoza; Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana, Aragon, Poyet, Nayim, Pardeza, Esnaider, Higuera.
Suplentes; Garcia Sanjuan, Geli.

Arsenal F.C: Seaman, Dixon, Keown, Adams, Linighan, Winterburn, Parlour, Schwarz, Merson, Hartson, Wright.
Suplentes: Morrow, Hillier.

Goles; Esnaider (67), Hartson (75), Nayim (119).




SUPERCOPA DE ESPAÑA 1994

 



La temporada 1994/1995 arrancaba con una ilusión desbordante en la capital del Ebro. El Real Zaragoza de Víctor Fernández, consolidado como uno de los equipos más atractivos del continente tras levantar la Copa del Rey, se medía al FC Barcelona de Johan Cruyff por la Supercopa de España.
 El partido de ida, disputado el 27 de agosto de 1994 en el estadio de La Romareda , fue el primer asalto de una eliminatoria que acabaría siendo histórica.El bloque blanquillo saltó al césped con su guardia pretoriana frente, un Barça repleto de estrellas mundiales.
 A pesar de que los nuestros jugaron de tú a tú, desplegando ese fútbol vertical y valiente que nos caracterizaba, la efectividad castigó con dureza el esfuerzo zaragocista. Hristo Stoichkov abrió el marcador en el fatídico minuto 45 con un gol psicológico justo antes del descanso, y Guillermo Amor selló el injusto 0-2 definitivo en el minuto 64.
La Romareda se despidió con rabia, pero aplaudiendo el orgullo de un equipo que nunca se rindió. Aunque el resultado parecía definitivo, aquel 0-2 en contra solo fue el prólogo de la locura que viviríamos días después en el Camp Nou. 

Alineaciones 
Real zaragoza: Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana, Geli, Aragon, Poyet, Pardeza, Esnaider, Higuera.
Suplentes; Loreto, Nayim.
F.C. Barcelona: Busquets, Jara, Koeman, Abelardo, Sergi, Eskurza, Ivan Iglesias, Hagi, Amor, Bakero, Stoichov.
Suplentes: Eusebio, Guardiola.

Goles; Stoichov (45), Amor (64)


Si el partido de ida en La Romareda dejó un sabor amargo con aquel injusto 0-2, lo que sucedió el 30 de agosto de 1994 en el Camp Nou pasó directamente a los anales de la historia del fútbol español. El Real Zaragoza de Víctor Fernández firmó una de las mayores exhibiciones ofensivas que se recuerdan en el feudo azulgrana, imponiéndose por 4-5 y quedándose a un solo gol de levantar una Supercopa que parecía imposible.

El partido de vuelta arrancó de la mejor manera para los blanquillos. Alberto Belsué adelantó al Real Zaragoza en el minuto 10, aunque apenas tres minutos después Txiki Begiristain estableció el empate para el Barcelona. Lejos de venirse abajo, el conjunto aragonés sacó el orgullo y desató un auténtico vendaval de fútbol. Juan Eduardo Esnáider devolvió la ventaja a los maños en el minuto 32 y, apenas un minuto más tarde, Higuera firmó el 1-3, desatando la locura.

El Barcelona estaba contra las cuerdas ante un equipo que practicaba un fútbol directo, valiente y tremendamente efectivo de cara a la portería rival. El Camp Nou no daba crédito, el Real Zaragoza estaba destrozando al "Dream Team" de Johan Cruyff en su propio estadio y desplegaba un fútbol de enorme calidad.

Nada más comenzar la segunda parte, Hristo Stoichkov recortó distancias en el minuto 50. Sin embargo, la reacción azulgrana continuó y el propio delantero búlgaro transformó un penalti para establecer el empate a tres, devolviendo la emoción a una eliminatoria que parecía completamente abierta y dejaba al Real Zaragoza con un hombre menos tras la expulsión de Fernando Cáceres.

Pero la batalla deportiva estaba lejos de terminar. El Real Zaragoza volvió a sacar la casta aragonesa e Higuera firmó su segundo gol de la noche en el minuto 77 para poner el 3-4. El Barcelona volvió a igualar el marcador pocos minutos después, situando el 4-4 en un intercambio de golpes espectacular. Cuando todo parecía decidido, Higuera volvió a convertirse en el héroe de la noche al transformar magistralmente un lanzamiento de falta que significó el definitivo 4-5 y completó un inolvidable hat-trick.

El cómputo global de la eliminatoria reflejó un doloroso 6-5 a favor del Barcelona, que terminó levantando la Supercopa con más sufrimiento del esperado, pidiendo la hora y encerrado en su propio campo durante los últimos minutos. La derrota en el partido de ida terminó siendo decisiva, pero aquella mágica noche en el Camp Nou dejó una certeza imborrable, el zaragocismo entero comprendió que aquel equipo estaba destinado a hacer historia

Alineaciones

F.C. Barcelona: Lopetegui, Jara, Abelardo, Nadal, Ferrer, Ivan Iglesias, amor, Hagi, Guardiola, Eusebio, Stoichkov.

Suplentes: Berigistain, Cruyff, Busquets.

Real Zaragoza; Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana,Poyet, Geli, Aragon, Pardeza, Esnaider, Higuera.

Suplentes: Dario Franco, Garcia Sanjuan.


Goles: Belsue (10), Berigistain (13), Esnaider ( 32), Higuera (33), Stoichkov (50), Stoichkov (69), Higuera (77), Berigistain (87), Higuera (89).


COPA DEL REY 1994




El 20 de abril de 1994 tiene un sabor especial. Fue la noche en la que Madrid se tiñó de azul y blanco. El partido donde demostramos que el Real Zaragoza nunca se rinde. Aquel día, el Vicente Calderón fue una sucursal de La Romareda para vivir la final de la Copa del Rey contra el Celta de Vigo. No fue un partido apto para cardíacos. Tampoco hizo falta que entrara la pelota en los 120 minutos reglamentarios para que esa noche pasara a los anales de nuestra historia. Lo que vivimos fue pura épica zaragocista.

El equipo que puso en liza ese joven genio del banquillo llamado Víctor Fernández era poesía en movimiento, Cedrún, Belsué, Cáceres, Aguado, Solana, Aragón, Nayim, Gay, Poyet, Higuera y Pardeza. Un once que nos sabíamos de memoria y que jugaba al fútbol como los ángeles. Sin embargo, las finales se ganan con el corazón y sufriendo. El Celta planteó una batalla durísima. A pesar del dominio y de jugar la prórroga con un hombre más, tras la expulsión de Aragón, el gol no quiso entrar. Las manecillas del reloj avanzaban implacables hacia el destino más cruel y hermoso del fútbol, la tanda de penaltis.

La portería del fondo sur del Calderón se convirtió en el epicentro de nuestros rezos. La tanda fue un ejercicio de templanza brutal. Cáceres, Nayim, Darío Franco y Gay reventaron la red sin pestañear. Por el Celta, tampoco fallaban. Con 4-4 en el marcador, llegó el momento de los elegidos. Toda la presión era para ellos. Alejo se plantó ante el arco. Enfrente, un gigante con el número 1 a la espalda y los brazos abiertos. El jugador del Celta disparó a la izquierda y, en una milésima de segundo que congeló el tiempo en todo Aragón, Andoni Cedrún voló como un león. Mano salvadora, balón desviado y locura colectiva. Francisco "Paquete" Higuera tomó el balón. Con la tranquilidad de los que saben que llevan el escudo de un grande en el pecho, batió a Cañizares. 5-4.  Éramos campeones de Copa.

Ver a miles de zaragocistas llorando de alegría en la grada sigue poniendo los pelos de punta. Aquella cuarta Copa del Rey no fue un título más, fue la confirmación de un bloque irrepetible. Esa noche en el Calderón se forjó el espíritu indomable de un Zaragoza que nos hizo sentir los más grandes del mundo. ¡Aúpa Zaragoza siempre!

Alineaciones

Celta de Vigo; Cañizares, Otero, Dadie, P. Salinas, Alejo, Andrijasevic, Engongam Ratkovic, Vicente, Salva, Gudelj.

Suplentes: Gil, Losada

Real Zaragoza; Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana, Poyet, Nayim, Aragon, Gay, Pardeza, Higuera.

Suplentes; Dario Franco, Garcia Sanjuan.


Penaltis;

Celta de VIgo; Andrijasevic, Gudelj, Dadie, Losada, Alejo(x)

Real Zaragoza; Caceres, Nayim, Dario Franco, Gay , Higuera 




FINAL COPA DEL REY 1993

 


El Real Zaragoza de Víctor Fernández llegaba a Mestalla con un equipo capaz de competir contra cualquiera. Enfrente estaba un Real Madrid repleto de internacionales. El marcador final, 2-0, puede sugerir un triunfo cómodo de los blancos. Pero quien vio aquel partido sabe que la historia fue bastante más compleja.

El primer gran momento llegó con apenas unos minutos disputados, tras un contacto dentro del area del Real Madrid. Para el zaragocismo fue un penalti tan claro entonces como lo sigue siendo hoy. El árbitro, Joaquín Urío Velázquez, ordenó continuar el juego.

Aquella decisión marcó el partido. El Real Zaragoza perdió la oportunidad de adelantarse y el Real Madrid, con la calidad que tenía, no perdonó. Emilio Butragueño abrió el marcador antes del descanso y Mikel Lasa sentenció en la segunda parte.

Pero la polémica no terminó ahí. Ya con el Madrid por delante, otra acción en el área, volvió a terminar sin el castigo que reclamaban los jugadores aragoneses. Dos posibles penaltis ignorados, un criterio arbitral que desesperó al Real Zaragoza y una sensación de desigualdad que fue creciendo con el paso de los minutos.

La afición zaragocista recordó el arbitraje como uno de los peores recuerdos de aquella tarde, el cantico `` Urío , Urío ´´ se hizo popular en el zaragocismo. Algo que sí explica por qué esa final sigue despertando tanta indignación más de tres décadas después.

El Real Madrid aprovechó sus ocasiones y levantó la Copa. Eso forma parte de la historia. También forma parte de la historia que el zaragocismo salió de Mestalla convencido de que no había perdido únicamente contra un gran rival y si habia jugado contra un arbitraje polemico. 

Por eso, cuando se habla de las grandes injusticias sufridas por el Real Zaragoza, la final de Copa de 1993 aparece siempre entre las primeras. No porque el equipo blanco no tuviera calidad suficiente para ganar, sino porque muchos siguen creyendo que el partido dejó de jugarse en igualdad de condiciones desde el primer penalti no señalado.

Alineaciones

Real Madrid: Buyo, Nando, Chendo, Hierro, Sanchis, Villarroya, Milla, Michel, Lasa, Butragueño, alfonso.

Suplentes; Ramis, Esnaider

Real Zaragoza; Cedrun, Belsue, Aguado, Julia, Solana, Esteban, Poyet, Gay, Garcia Sanjuan, Moises, Higuera.

Suplentes; Lizarralde, Seba 

Goles ; Butragueño (29), Lasa (78)

SUPERCOPA DE ESPAÑA 1986

 


El año 1986 es sinónimo de una de las mayores injusticias institucionales de nuestra historia. Aquel año tocamos el cielo en el Vicente Calderón. El inolvidable gol de Rubén Sosa al Barcelona nos daba nuestra tercera Copa del Rey y el billete para disputar un título que hoy reluce en las vitrinas de los grandes, pero que entonces cotizaba a la baja para los de siempre, la Supercopa de España.

El guión dictaba un duelo a doble partido contra el Real Madrid de la 'Quinta del Buitre', campeón de Liga, el Real Zaragoza que estaba listo para morder como campeón de la Copa del Rey . La Romareda se preparaba para otra noche de gala. Pero el partido nunca llegó.
¿El motivo? El Real Madrid se plantó. Alegando una supuesta "saturación de calendario" por culpa de aquella infame Liga del play-off de las 44 jornadas, el club blanco se negó en redondo a buscar fechas para la eliminatoria. Para ellos, un torneo que no dejaba millones en televisión no merecía el esfuerzo de viajar a Zaragoza.
Lo verdaderamente indignante no fue solo el desprecio de la directiva madridista, sino la sumisión de la Real Federación Española de Fútbol. En lugar de sancionar la espantá del rival y otorgar el trofeo al Real Zaragoza como legítimo campeón por incomparecencia del adversario, la RFEF se encogió de hombros. Decidieron, por la vía rápida, suspender el torneo y dejar el palmarés desierto.
Aquel Real Zaragoza, que esa misma temporada maravillaría a Europa llegando a las semifinales de la Recopa, se quedó sin la oportunidad de levantar una Supercopa que se ganó con sudor y fútbol sobre el césped del Manzanares. Hoy, cuando vemos el despliegue multimillonario de la Supercopa moderna, los zaragocistas no olvidamos, en 1986 nos privaron de un título oficial simplemente porque al poderoso de turno no le venía bien jugar. Pero en nuestra memoria y en nuestro orgullo, aquel trofeo moral siempre será blanquillo.

FINAL COPA DEL REY 1986

 

El 26 de abril de 1986 se celebró la final de la Copa del Rey, disputada en el Estadio Vicente Calderón de Madrid, enfrentó a Real Zaragoza y FC Barcelona. En un partido que quedó grabado por la intensidad, la estrategia y la determinación del conjunto aragonés. Desde el inicio, ambos equipos mostraron un respeto mutuo, conscientes de la importancia del título y de la calidad del rival. Mientras el Barcelona era considerado el favorito por su plantilla y trayectoria, el Zaragoza buscaba aprovechar su cohesión y espíritu combativo para sorprender. 
El primer tiempo transcurrió con equilibrio, pero fue Rubén Sosa quien rompió la igualdad en el minuto 34, tras culminar el lanzamiento de una falta que sorprendió al guardameta Urriti. Este gol no solo adelantó a los maños, sino que también les dio la confianza para plantear un segundo tiempo más sólido y defensivo, conscientes de que mantener la ventaja sería clave ante un Barcelona volcado al ataque.
A pesar de encontrarse en clara minoría en las gradas del Vicente Calderón, los aficionados del Real Zaragoza se hicieron sentir con una pasión desbordante. Con cánticos y banderas, y el gol de Rubén Sosa desató una euforia que resonó por todo el estadio. Su entusiasmo no solo contagió al equipo, sino que también quedó como un símbolo de la identidad y el orgullo maño, demostrando que, aunque pocos en número, su apoyo fue inmenso en energía y emoción.
 En la segunda mitad, el conjunto blaugrana intentó imponer su juego, dominando la posesión y generando varias ocasiones, pero se encontró con una defensa zaragocista firme, organizada y disciplinada. La intensidad del partido y la entrega de los aragoneses hicieron que el marcador no se moviera más, culminando en un 0-1 final que reflejaba la fuerza de un equipo que supo superar las expectativas frente a un gigante del fútbol español.
Y cuando el árbitro señaló el final, no solo se cerró un partido, se abrió una página eterna en la historia del Real Zaragoza. Aquel equipo no solo ganó una final, la conquistó desde el alma, desde la entrega de cada balón dividido, desde la fe inquebrantable de un grupo que nunca dejó de creer.
En el césped del Estadio Vicente Calderón, el Real Zaragoza demostró que la garra no se negocia y que el orgullo aragonés pesa más que cualquier pronóstico. Fue la victoria de los que luchan, de los que resisten, de los que sienten el escudo como algo propio.
Porque aquel 26 de abril de 1986 ganó el Real Zaragoza. 
Y ganó para siempre.

Alineaciones
F.C. Barcelona; Urriti, Esteban, Alexanko, Migueli, Julio Alberto, Sanchez, Victor Muñoz, Schuster, Caldere, Pichi Alonso, Carrasco
Suplentes; Marcos Alonso, Clos.
Real Zaragoza C.D. : Cedrun, Casuco, Julia, Juan Carlos, Garcia Cortes, Guerri, Señor, Herrera, Pineda, Ruben Sosa, Pardeza.
Suplentes; Casajus, Corchado

Goles; Ruben Sosa (34)