FINAL COPA DEL REY 2004

 


El 17 de marzo de 2004, seis días después de los trágicos atentados del 11-M en Madrid, España todavía estaba marcada por el dolor. El fútbol, lejos de ser un escape superficial, se convirtió en un escenario de emoción compartida, respeto y esperanza. Y en ese contexto tan sensible, el Real Zaragoza se enfrentaba a los todopoderosos “Galácticos” del Real Madrid en la final de la Copa del Rey en el Estadi Olímpic Lluís Companys.

El partido comenzó con intensidad, y fue David Beckham quien adelantó al Madrid con un gol de falta en el minuto 23, tras un lanzamiento bien colocado que silenció momentáneamente a los aficionados zaragocistas. Pero la respuesta llegó rápido, solo cinco minutos después, Dani empató para el Zaragoza con un remate certero dentro del área, devolviendo la fe y el orgullo a la afición blanquilla.

No pasó mucho hasta que el Zaragoza dio un golpe decisivo, David Villa transformó un penalti y puso al equipo aragonés por delante antes del descanso, demostrando carácter y frialdad frente a un rival que parecía imbatible. El Madrid nada mas comenzar la segunda parte gracias a Roberto Carlos, volvió a igualar el marcador con el lanzamiento de una falta con un potente disparo. La tensión llegaba al límite a mitad de la segunda parte, el Real Zaragoza se queda con un jugador menos, tras la expulsión de Cani al ver su segunda tarjeta amarilla. Los maños no perdieron la cara y lograron mantener el empate tras los 90 minutos de la final, obligando al partido ir a la prórroga.

Fue entonces cuando apareció la magia de Luciano Galletti. Con un derechazo imparable en el minuto 110 de partido, subiendo al marcador el 2-3 definitivo que selló la sexta Copa del Rey para el Real Zaragoza. La euforia contenida se mezcló con la emoción y el respeto por un país que todavía lloraba, convirtiendo aquel gol en algo más que un triunfo, en un símbolo de orgullo, resistencia y alegría compartida.

Esa victoria no solo quedó en los libros de historia del Zaragoza, sino también en el corazón de la afición y del zaragocismo. En un contexto de tristeza nacional, el equipo ofreció un momento de unión, de esperanza y de celebración digna. Montjuic se convirtió en testigo de que, incluso frente a gigantes y circunstancias difíciles, la garra y el corazón del Zaragoza podían levantar no solo la Copa, sino también los ánimos de toda una comunidad unida.

Esa noche de marzo de 2004, el Real Zaragoza no ganó solo un trofeo: escribió una de las páginas más emotivas de su historia.

Alineaciones

Real Madrid; César Sanchez, Salgado, Helguera, Bravo, Roberto Carlos, Zidane, Guti, Luis Figo, Solari, Raul, Beckham 
Suplentes; Portillo 
Real Zaragoza; Lainez, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Cani, Movilla, Ponzio, Savio, Villa, Dani.
Suplentes; Generelo, Galletti, Juanele.

Goles; Beckham (23), Dani (28), Villa (44), Roberto Carlos (47), Galletti (110).

SUPERCOPA DE ESPAÑA 2001



El 19 de agosto de 2001, los ojos del fútbol mundial se posaron sobre el césped de La Romareda, pero no por respeto al vigente campeón de la Copa del Rey, sino por el morbo de ver el debut oficial de Zinedine Zidane con el Real Madrid. Toda la atención mediática estaba comprada por el nuevo proyecto multimillonario de Florentino Pérez. Sin embargo, el Real Zaragoza de Txetxu Rojo se encargó de recordarles a todos que la historia, el orgullo y el empuje de una afición entregada no se pueden comprar con talonario.Desde el pitido inicial, los zaragocistas que presenciaron desde las gradas bajo el calor asfixiante de agosto dejaron claro que allí no se iba a rendir pleitesía a nadie. 
El once blanquillo plantó cara con un bloque sólido y solidario. El Madrid lucía nombres de oro pero cada vez que intentaban combinar, se topaban con la presión asfixiante y el coraje de un Real Zaragoza que jugaba con el escudo en el pecho.A pesar del enorme esfuerzo local, un zarpazo de Flavio Conceição en el minuto 54 adelantó a los visitantes. Con el 0-1 en el marcador, el guion lógico de la prensa madrileña parecía cumplirse, pero este club jamás ha sabido lo que significa bajar los brazos.
 La Romareda empezó a rugir con más fuerza, contagiando a unos jugadores que se vaciaron en cada balón dividido. La recompensa a la fe maña llegó en el minuto 79, cuando el delantero Yordi cazó un remate inapelable dentro del área para batir a César y desatar la locura colectiva.
El 1-1 definitivo fue mucho más que un empate en un partido de ida, fue una demostración de identidad. Aquella noche, el Real Zaragoza demostró que en su templo las estrellas se bajan a la tierra a base de casta y fútbol, firmando una página inolvidable de resistencia y orgullo blanquillo ante el equipo más mediático del planeta.

Alineaciones 

Real Zaragoza; Lainez, Pablo, Paco Jemez, aguado, Esquerdinha, Vellisca, Acuña, Jose Ignacio, Jamelli, Juanele, Yordi.
Suplentes: Cuartero, Galletti

Real Madrid; Cesar Sanchez, Salgado, Karanka, Hierro, Roberto Carlos, Solari, Zidane, Conceicao, Makelele, Figo, Raul.
Suplentes; Celades, Mcmanaman, Morientes.

Goles; Conceicao (54), Yordi (79)


La historia no siempre es justa con los marcadores, y el 22 de agosto de 2001 en el partido de vuelta fue el mejor ejemplo de ello. El Real Zaragoza se plantaba en el Santiago Bernabéu con el 1-1 de la ida y con la firme convicción de que el dinero no ganaba finales. Durante setenta y cuatro minutos de infarto, el león blanquillo plantó un muro inexpugnable, tuteando al Real Madrid de los millones y rozando la machada histórica de levantar la Supercopa de España en la capital.

El planteamiento de Txetxu Rojo fue impecable. Consciente del arsenal "galáctico", el Real Zaragoza firmó un ejercicio de resistencia numantina. César Láinez estuvo imperial bajo palos, y la pareja de centrales formada por Xavi Aguado y Paco Jémez dio un recital de colocación y carácter, secando por completo a Zidane y Figo. El Bernabéu no pitaba a su equipo; pitaba por la impotencia que contagiaba el orden táctico de un Real Zaragoza soberbio.

Aquel partido no fue un monólogo blanco. Los nuestros no se limitaron a defender. Con garra sosteniendo la medular, el Real Zaragoza asustaba al contragolpe y velocidad.
El cronómetro avanzaba y el 0-0 mantenía la eliminatoria en un puño. El milagro estaba a un solo zarpazo de distancia.

Pero el fútbol de élite no perdona, y la balanza se decantó por el único factor que el Real Zaragoza no pudo controlar, la pegada letal de Raúl González. En el minuto 74, tras una jugada aislada, el delantero cazó un balón en el área para batir a Láinez. El 1-0 dolió en el alma de un equipo exhausto que se había vaciado por completo. Con los brazos caídos por el esfuerzo físico, el tramo final castigó con demasiada crueldad a los aragoneses, permitiendo a Raúl firmar un hat-trick en los minutos 81 y 89 que cerró el 3-0 definitivo.
El resultado global de la final fue un castigo excesivo para un Real Zaragoza que compitió con una dignidad admirable durante los minutos de la eliminatoria. Nos quedamos a las puertas del título, sí, pero aquella noche en el Bernabéu la expedición blanquilla se marchó con la cabeza muy alta. El zaragocismo demostró, ante el escaparate del fútbol mundial, el verdadero significado de la casta y el orgullo maño.

Alineaciones

Real Madrid; Casillas, Salgado, Karanka, Hierro, Roberto Carlos, Zidane, Makelele, Conceicao, Figo, Raúl, Morientes.
Suplentes; Solari, Savio, Guti

Real Zaragoza; Lainez, Esquerdinha, Paco Jemez, Aguado, Sundgren, Vellisca, Aragón, Acuña, Jose Ignacio, Galletti, Jamelli.
Suplentes; Cuartero, Juanele, Yordi.

Suplentes; Raúl (74), Raúl (81), Raúl (89)

COPA DEL REY 2001

 


El 30 de junio de 2001 en La Cartuja, el Real Zaragoza volvió a demostrar que la Copa del Rey tiene algo especial. El partido comenzó cuesta arriba. El Celta de Vigo, uno de los mejores equipos del fútbol español en aquellos años, golpeó muy pronto con un tanto de Mostovoi. Apenas habían transcurrido cinco minutos y el reto parecía enorme. Pero si algo ha caracterizado siempre al zaragocismo es su capacidad para levantarse cuando más difícil parece el camino.

El empate llegó gracias al capitán, Xavier Aguado, que apareció con la determinación de los grandes líderes para devolver la esperanza. Poco después, Jamelli transformó un penalti que culminaba la remontada y desataba la ilusión de una afición que volvía a creer cuando estaba en minoria en el estadio de La Cartuja. 

La segunda parte fue un ejercicio de compromiso, sacrificio y personalidad. El Real Zaragoza supo sufrir, competir y defender su ventaja frente a un rival de enorme calidad. Y cuando el partido agonizaba, Yordi puso el broche de oro con el tercer gol, desatando la celebración de miles de zaragocistas que veían cómo el club levantaba su quinta Copa del Rey.

Aquella noche no solo se conquistó un título. Se reforzó una identidad. La de un club que, históricamente, ha encontrado en la Copa un escenario perfecto para escribir sus páginas más brillantes. Porque el Real Zaragoza siempre ha tenido una relación especial con esta competición, capaz de convertir los sueños en realidad y de regalar recuerdos imborrables a varias generaciones de aficionados. Especialmente tras un año ligero que dejaba pocas esperanzas de levantar el titulo ante un equipo que desarrollaba un buen juego. 

Aquella final sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del zaragocismo. No fue únicamente una victoria por 3-1. Fue una demostración de ese carácter copero que forma parte del Real Zaragoza en un día que solo once mil valientes se trasladaron a Sevilla con el reto de superar un dia caluroso en esas fechas y lograr junto al equipo hacer historia con un nuevo titulo copero.  

Hoy, al recordar aquella tarde de Sevilla, vuelven las mismas sensaciones, los nervios del inicio, la alegría de la remontada, el sufrimiento hasta el final y la explosión de felicidad cuando Yordi certificó el triunfo. Son momentos que explican por qué seguimos sintiendo estos colores con la misma intensidad.

Porque las finales pasan. Los títulos quedan. Y el 30 de junio de 2001 siempre será una fecha grabada con letras de oro en la historia del Real Zaragoza.

Alineaciones 

Celta de Vigo: Cavallero, Velasco, Berrizo, Caceres, Juanfran, Mostovoi, Karpin, Giovanella, Gustavo lopez, Jayo, Catanha.
Suplentes: Edu, McCarthy.
Real Zaragoza: Lainez, Pablo, Aguado, Paco Jemez, Rebosio, Vellisca, Acuña, Gurenko, Jose Ignacio, Juanele, Jameli.
Suplentes; Cuartero, Garitano, Yordi.

Goles; Mostovoi (4), Aguado (28), Jamelli (38), Yordi (94)

SUPERCOPA DE EUROPA 1995

 

El Real Zaragoza, tras la histórica conquista de la Recopa de Europa el 10 de mayo de 1995, se ganó el derecho a disputar la Supercopa de Europa. El conjunto aragonés logró el título al imponerse al Arsenal FC por dos goles a uno, con tantos de Juan Esnáider y Nayim, en una final que quedó grabada en la historia del fútbol europeo.

Gracias a esta victoria, el Real Zaragoza accedió a la Supercopa de Europa, donde se enfrentó al campeón de la Copa de Europa, representando al fútbol español en una de las competiciones más prestigiosas del continente.

El torneo se disputaría a doble encuentro para decidir quién se alzaría con el título. El primer asalto tendría lugar en tierras zaragozanas el 6 de febrero de 1996, con una Romareda ilusionada y entregada, dispuesta a empujar a su equipo en el intento de conquistar una nueva hazaña europea.

La Romareda vivió una noche de emociones intensas en su regreso europeo. Tras la gloria de 1995, el Zaragoza saltó al césped con la ilusión de comenzar la Supercopa imponiéndose al campeón de Europa, el poderoso Ajax de Ámsterdam.

Desde el pitido inicial, el conjunto local mostró determinación y un plan claro, controlar el balón, presionar en campo rival y buscar velocidad por las bandas. El esfuerzo pronto dio frutos, en el minuto 28 un robo en el centro del campo y una transición rápida permitieron a Xavi Aguado inaugurar el marcador con un remate certero, haciendo estallar a La Romareda.

Con la ventaja, el Zaragoza se sintió cómodo, llevando el ritmo del partido y generando buenas sensaciones entre la afición. Sin embargo, el Ajax, dirigido por Louis van Gaal y con talento joven en todas sus líneas, no tardó en reaccionar.

Tras el descanso, los holandeses ajustaron su presión y empezaron a encontrar espacios por dentro. Su insistencia terminó dando frutos… llegaba el minuto 70 con el joven delantero neerlandés Patrick Kluivert, que años después sería estrella en toda Europa, aprovechó un balón suelto dentro del área para igualar el marcador y dar aire a su equipo.

El tramo final se jugó con calma y orden por ambos equipos. Zaragoza no renunció a su actitud ofensiva, pero Ajax supo gestionar el resultado para viajar con la sensación de haber logrado un buen empate de visita.

En resumen, un duelo vibrante, con un ambiente eléctrico en La Romareda y con el Zaragoza mostrando carácter frente a uno de los gallos europeos de la época. El empate deja todo abierto para la vuelta, aunque con cierta ventaja psicológica para los holandeses antes del partido en Ámsterdam.

Alineaciones

Real Zaragoza: Juanmi, Belsue, Aguado, Cuartero, Solana, Gustavo Lopez, Oscar, Nayim, Higuera, Morientes, Dani.

Suplentes: Berti, Pardeza

Ajax Amsterdam: Van der Sar, Reiziger, Scholten, Frank de Boer, Blind, Bogarde, Litmanen, Musampa, Ronald de Boer, Finidi, Kluivert.

Suplentes: Van den Bergh, Wooter

Goles Aguado (28), Kluivert (70) 


El equipo aragonés llegó al partido de vuelta con la eliminatoria abierta tras el 1-1 de La Romareda, convencido de que podía competir ante el campeón de Europa. Sin embargo, el escenario fue complicado desde el inicio. El partido se disputó semanas después de la fecha prevista debido a la nieve en Ámsterdam, y el Zaragoza denunció dificultades logísticas en la preparación, incluyendo la imposibilidad de entrenar con normalidad en el estadio del partido.

Sobre el césped, el Ajax impuso su ritmo, pero el Zaragoza resistió a pesar de las circunstancias adversas que fueron más allá del juego. El gol de Winston Bogarde antes del descanso supuso un golpe duro, aunque no definitivo. Fue tras el segundo tanto, obra de Finidi George, cuando el encuentro se rompió definitivamente.

Los dos penaltis transformados por Danny Blind terminaron de inclinar el marcador con un equipo maño con inferioridad numérica tras las expulsiones de Andoni Cedrún en el minuto 64 y Oscar en el minuto 68,  llevando la desesperación y mayor malestar zaragocista. Aunque recogidos como hechos en el acta, desde el club y la prensa aragonesa se interpretaron como decisiones excesivamente rigurosas, en un partido en el que el árbitro acabó teniendo un protagonismo que el Zaragoza consideró determinante para el resultado final.

Los medios de Zaragoza reflejaron al día siguiente una mezcla de orgullo y frustración. Orgullo por haber llevado al club a disputar una Supercopa europea frente al mejor equipo del continente; frustración por una vuelta en la que el marcador se entendió como demasiado severo y condicionada por decisiones que llegaron en los momentos clave del partido. La sensación general fue que el Zaragoza nunca pudo jugar el partido que había preparado.

A pesar del desenlace, aquella Supercopa quedó grabada como uno de los grandes hitos internacionales del club. El Zaragoza se marchó de Europa sin el título, pero con la convicción de haber competido hasta donde le dejaron las circunstancias, y con la certeza de que Ámsterdam fue una noche en la que el resultado no contó toda la historia.

Alineaciones

Ajax Amsterdam; Van der Sar, Silooy, Scholten, Frank de Boer, Reiziger, Bogarde, Blind, Davids, Finidi, Kanu, Kluivert.

Suplentes: Van den bergh, Gehring, Demchenko

Real Zaragoza: Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Garcia San Juan, Gustavo Lopez, Oscar, Aragon, Higuera, Morientes, Dani.

Suplentes; Gay, Belman, Cuartero

Goles; Bogarde (43), Finidi (54), Blind (65)(p), Blind (69)(p).

RECOPA DE EUROPA 1995

 



El 10 de mayo de 1995 quedó grabado para siempre en la historia del zaragocismo. Aquella noche, en el Parque de los Príncipes de París, el Real Zaragoza escribió la página más brillante de su historia al conquistar la Recopa de Europa, derrotando al poderoso Arsenal por 2-1 tras una prórroga inolvidable.

El camino hasta la final ya había sido extraordinario. El equipo dirigido por Víctor Fernández había superado con personalidad cada eliminatoria, demostrando un fútbol valiente, técnico y atractivo. Aquella generación, había conseguido que toda Zaragoza soñara con levantar un título continental.

La final comenzó con la intensidad propia de las grandes citas. El Real Zaragoza golpeó primero gracias a Juan Esnáider, que adelantó al conjunto aragonés en el minuto 67. Sin embargo, el Arsenal reaccionó y logró empatar el encuentro, llevando el partido a una prórroga cargada de tensión, nervios e incertidumbre.

Cuando todo parecía conducir a la tanda de penaltis, llegó uno de los momentos más icónicos de la historia del fútbol europeo. Corría el minuto 119 cuando Nayim, casi sin ángulo y desde una distancia cercana a los cincuenta metros, vio adelantado al guardameta Seaman. Sin pensarlo dos veces, golpeó el balón con una precisión imposible. La pelota dibujó una parábola perfecta guiada por la Virgen del Pilar antes de colarse en la portería inglesa. Durante unos segundos, el tiempo pareció detenerse. Después llegó la explosión de alegría.

Aquel gol no solo dio un título al Real Zaragoza. Se convirtió en un símbolo eterno del fútbol, una obra de arte repetida hasta la saciedad en televisiones de todo el mundo y recordada como uno de los mejores goles jamás marcados en una final europea.

La Recopa de 1995 representó mucho más que un trofeo. Fue la confirmación de que un club construido sobre el talento, el trabajo colectivo y la ambición podía competir de tú a tú con los grandes del continente. Aquella plantilla dejó una huella imborrable en varias generaciones de aficionados, demostrando que los sueños también pueden cumplirse a orillas del Ebro.

Alineaciones

Real Zaragoza; Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana, Aragon, Poyet, Nayim, Pardeza, Esnaider, Higuera.
Suplentes; Garcia Sanjuan, Geli.

Arsenal F.C: Seaman, Dixon, Keown, Adams, Linighan, Winterburn, Parlour, Schwarz, Merson, Hartson, Wright.
Suplentes: Morrow, Hillier.

Goles; Esnaider (67), Hartson (75), Nayim (119).




SUPERCOPA DE ESPAÑA 1994

 



La temporada 1994/1995 arrancaba con una ilusión desbordante en la capital del Ebro. El Real Zaragoza de Víctor Fernández, consolidado como uno de los equipos más atractivos del continente tras levantar la Copa del Rey, se medía al FC Barcelona de Johan Cruyff por la Supercopa de España.
 El partido de ida, disputado el 27 de agosto de 1994 en el estadio de La Romareda , fue el primer asalto de una eliminatoria que acabaría siendo histórica.El bloque blanquillo saltó al césped con su guardia pretoriana frente, un Barça repleto de estrellas mundiales.
 A pesar de que los nuestros jugaron de tú a tú, desplegando ese fútbol vertical y valiente que nos caracterizaba, la efectividad castigó con dureza el esfuerzo zaragocista. Hristo Stoichkov abrió el marcador en el fatídico minuto 45 con un gol psicológico justo antes del descanso, y Guillermo Amor selló el injusto 0-2 definitivo en el minuto 64.
La Romareda se despidió con rabia, pero aplaudiendo el orgullo de un equipo que nunca se rindió. Aunque el resultado parecía definitivo, aquel 0-2 en contra solo fue el prólogo de la locura que viviríamos días después en el Camp Nou. 

Alineaciones 
Real zaragoza: Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana, Geli, Aragon, Poyet, Pardeza, Esnaider, Higuera.
Suplentes; Loreto, Nayim.
F.C. Barcelona: Busquets, Jara, Koeman, Abelardo, Sergi, Eskurza, Ivan Iglesias, Hagi, Amor, Bakero, Stoichov.
Suplentes: Eusebio, Guardiola.

Goles; Stoichov (45), Amor (64)


Si el partido de ida en La Romareda dejó un sabor amargo con aquel injusto 0-2, lo que sucedió el 30 de agosto de 1994 en el Camp Nou pasó directamente a los anales de la historia del fútbol español. El Real Zaragoza de Víctor Fernández firmó una de las mayores exhibiciones ofensivas que se recuerdan en el feudo azulgrana, imponiéndose por 4-5 y quedándose a un solo gol de levantar una Supercopa que parecía imposible.

El partido de vuelta arrancó de la mejor manera para los blanquillos. Alberto Belsué adelantó al Real Zaragoza en el minuto 10, aunque apenas tres minutos después Txiki Begiristain estableció el empate para el Barcelona. Lejos de venirse abajo, el conjunto aragonés sacó el orgullo y desató un auténtico vendaval de fútbol. Juan Eduardo Esnáider devolvió la ventaja a los maños en el minuto 32 y, apenas un minuto más tarde, Higuera firmó el 1-3, desatando la locura.

El Barcelona estaba contra las cuerdas ante un equipo que practicaba un fútbol directo, valiente y tremendamente efectivo de cara a la portería rival. El Camp Nou no daba crédito, el Real Zaragoza estaba destrozando al "Dream Team" de Johan Cruyff en su propio estadio y desplegaba un fútbol de enorme calidad.

Nada más comenzar la segunda parte, Hristo Stoichkov recortó distancias en el minuto 50. Sin embargo, la reacción azulgrana continuó y el propio delantero búlgaro transformó un penalti para establecer el empate a tres, devolviendo la emoción a una eliminatoria que parecía completamente abierta y dejaba al Real Zaragoza con un hombre menos tras la expulsión de Fernando Cáceres.

Pero la batalla deportiva estaba lejos de terminar. El Real Zaragoza volvió a sacar la casta aragonesa e Higuera firmó su segundo gol de la noche en el minuto 77 para poner el 3-4. El Barcelona volvió a igualar el marcador pocos minutos después, situando el 4-4 en un intercambio de golpes espectacular. Cuando todo parecía decidido, Higuera volvió a convertirse en el héroe de la noche al transformar magistralmente un lanzamiento de falta que significó el definitivo 4-5 y completó un inolvidable hat-trick.

El cómputo global de la eliminatoria reflejó un doloroso 6-5 a favor del Barcelona, que terminó levantando la Supercopa con más sufrimiento del esperado, pidiendo la hora y encerrado en su propio campo durante los últimos minutos. La derrota en el partido de ida terminó siendo decisiva, pero aquella mágica noche en el Camp Nou dejó una certeza imborrable, el zaragocismo entero comprendió que aquel equipo estaba destinado a hacer historia

Alineaciones

F.C. Barcelona: Lopetegui, Jara, Abelardo, Nadal, Ferrer, Ivan Iglesias, amor, Hagi, Guardiola, Eusebio, Stoichkov.

Suplentes: Berigistain, Cruyff, Busquets.

Real Zaragoza; Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Solana,Poyet, Geli, Aragon, Pardeza, Esnaider, Higuera.

Suplentes: Dario Franco, Garcia Sanjuan.


Goles: Belsue (10), Berigistain (13), Esnaider ( 32), Higuera (33), Stoichkov (50), Stoichkov (69), Higuera (77), Berigistain (87), Higuera (89).