CAMPEÓN SUPERCOPA DE ESPAÑA 2004

 La edición de 2004 fue la vigésimo primera en la historia del torneo, que se disputa desde 1982. La eliminatoria se resolvió en dos partidos muy intensos. Tras el encuentro de ida, todo quedaba abierto para la vuelta en Mestalla, donde el Real Zaragoza protagonizó una memorable remontada que le permitió conquistar la Supercopa de España el 24 de agosto de 2004. Con aquel triunfo, el conjunto aragonés lograba su primera Supercopa y cerraba un año inolvidable para el zaragocismo.

La Supercopa de España de 2004 abría oficialmente la temporada del fútbol español enfrentando a dos equipos que habían firmado un curso anterior memorable. Por un lado, estaba el poderoso Valencia Club de Fútbol, campeón de la Primera División de España y dominador del panorama nacional. Enfrente, el ambicioso Real Zaragoza, que llegaba tras conquistar la Copa del Rey y dispuesto a demostrar que su éxito no había sido fruto de la casualidad.

El duelo prometía emoción desde el primer minuto. El Valencia C.F. partía con el cartel de favorito gracias a su plantilla consolidada y a la brillante temporada que acababa de completar. Sin embargo, el Real Zaragoza afrontaba la eliminatoria con ilusión, confianza y el recuerdo aún reciente de su triunfo copero, que había devuelto al club aragonés a la primera línea del fútbol español.

La Supercopa se presentaba, así como algo más que un simple título de inicio de temporada. Para el Valencia suponía la oportunidad de reafirmar su hegemonía, mientras que para el Real Zaragoza representaba la ocasión perfecta de seguir escribiendo una de las etapas más ilusionantes de su historia reciente y demostrar que podía competir de igual a igual con los grandes del país. Con todo preparado, los dos equipos estaban listos para abrir un nuevo capítulo en la lucha por los títulos del fútbol español.

REAL ZARAGOZA - VALENCIA

PARTIDO DE IDA 

El 21 de agosto de 2004, el estadio de La Romareda se llenó de ilusión para acoger el partido de ida de la Supercopa de España entre el Real Zaragoza y el Valencia Club de Fútbol. Los aragoneses querían empujar a su equipo hacia una victoria que les permitiera viajar a Valencia con ventaja.

El conjunto dirigido por Víctor Muñoz salió al césped con personalidad y valentía. El Zaragoza intentó llevar el peso del partido desde el primer momento, presionando arriba y buscando profundidad por las bandas. En ataque, la movilidad de David Villa y la experiencia de Javi Moreno generaban inquietud en la defensa valencianista, mientras el centro del campo trataba de imponer un ritmo alto para sorprender al campeón de liga.

El Valencia, entrenado por Claudio Ranieri, mostró sin embargo la solidez que le había caracterizado en los últimos años. Bien ordenado atrás y muy peligroso en las transiciones, el equipo valenciano supo resistir el empuje inicial del Zaragoza. Jugadores como Vicente Rodríguez, Rubén Baraja o Pablo Aimar buscaban aprovechar cualquier espacio para castigar a la defensa local.

Durante gran parte del encuentro, el partido fue un pulso táctico y emocional. El Zaragoza acumulaba acercamientos y el público de La Romareda empujaba con cada jugada, mientras el Valencia respondía con serenidad y oficio. Las ocasiones se repartían, pero el marcador seguía intacto, aumentando la tensión en las gradas.

El gol visitante llegó en el minuto 61, Vicente Rodríguez ejecutó una falta perfecta que superó a Luis García y silenció momentáneamente La Romareda. La derrota por 0-1 dejaba la eliminatoria abierta, pero recordaba a los zaragocistas que la tarea sería difícil.

En los minutos finales, el Zaragoza se lanzó al ataque con orgullo en busca del empate, empujado por su afición. Sin embargo, la defensa valencianista resistió con firmeza y el marcador no volvió a moverse.

La derrota dejaba un sabor amargo en Zaragoza, pero la eliminatoria seguía abierta. Con el 0-1, todo quedaba pendiente del partido de vuelta en Valencia, donde el equipo aragonés tendría que arriesgar para intentar darle la vuelta a la Supercopa.

VALENCIA - REAL ZARAGOZA 

PARTIDO DE VUELTA 

Tres días después del primer asalto, el Real Zaragoza aterrizaba en Valencia con un objetivo claro,  darle la vuelta a la eliminatoria. No era un reto sencillo. Enfrente esperaba el Valencia CF, un rival poderoso y arropado por un estadio siempre exigente como el Estadio de Mestalla. Pero si algo ha demostrado el Zaragoza a lo largo de su historia es que, cuando el escudo pesa y la camiseta blanquilla se empapa de orgullo, cualquier escenario puede convertirse en territorio conquistado.

Desde el primer instante quedó claro que el equipo aragonés no había viajado para especular. La presión alta, la circulación rápida del balón y la valentía en ataque fueron las señas de identidad de un Zaragoza que salió al césped con la convicción de que la remontada era posible.

El partido apenas había comenzado a asentarse cuando llegó el primer golpe zaragocista. Corría el minuto 11 cuando Álvaro encontró el espacio necesario para batir al portero valencianista y abrir el marcador. El balón besó la red y, aunque Mestalla quedó en silencio por un instante, en miles de hogares zaragocistas se escuchó el mismo grito, todavía había partido.

Ese gol no solo igualaba la eliminatoria, sino que reforzaba la confianza de un equipo que empezó a creer aún más en sus posibilidades. El Zaragoza se mostró sólido en defensa y peligroso en cada transición ofensiva. Cada recuperación de balón se transformaba en una amenaza.

El dominio visitante tuvo premio antes del descanso. En el minuto 33, Luciano Galletti, siempre eléctrico por la banda, culminó una gran jugada ofensiva para marcar el segundo gol del Real Zaragoza. El balón cruzó la línea de gol y el 0-2 iluminó el marcador de Mestalla.

El silencio en el estadio contrastaba con la euforia de los jugadores zaragocistas sobre el césped. En ese momento, el Zaragoza no solo estaba remontando la eliminatoria, estaba demostrando carácter, personalidad y un hambre competitiva que hacía soñar a toda su afición.

Con esa ventaja se llegó al descanso. Los jugadores se marcharon al túnel de vestuarios conscientes de que aún quedaban 45 minutos de batalla, pero también sabiendo que el plan estaba funcionando a la perfección.

Tras la reanudación, el Valencia CF dio un paso al frente. El orgullo del conjunto valencianista apareció y el equipo comenzó a apretar con más intensidad. Mestalla volvió a empujar y el partido entró en una fase de máxima tensión.

La reacción local llegó en el minuto 53, cuando Bernardo Corradi logró recortar distancias. El gol devolvía la emoción a la eliminatoria y recordaba que, en el fútbol, ningún partido se gana antes de tiempo.

Durante algunos minutos, el Valencia intentó imponer su ritmo y generar ocasiones que volvieran a equilibrar el duelo. Pero el Zaragoza no perdió la calma.

Lejos de descomponerse, el equipo aragonés demostró madurez y experiencia. La defensa se mantuvo firme, el centro del campo supo administrar los tiempos del partido y el equipo volvió a encontrar espacios para salir al contraataque.

Cada minuto que pasaba jugaba a favor del Zaragoza. La tensión en el estadio era palpable y el reloj parecía avanzar más rápido para unos que para otros.

Cuando el partido se acercaba a su tramo final y el Valencia buscaba desesperadamente el empate, llegó el golpe definitivo. En el minuto 82 apareció Javi Moreno. Con la sangre fría de los grandes delanteros, definió con precisión para marcar el tercer gol zaragocista de la noche.

El 1-3 fue mucho más que un simple gol, fue el momento en el que la eliminatoria quedó definitivamente sentenciada. En ese instante, los jugadores del Real Zaragoza sabían que la hazaña estaba completa. 

Aun así, los últimos minutos no fueron un simple trámite. En Mestalla quedaban restos de orgullo valencianista y el Valencia intentó, con más corazón que claridad, volver a meterse en el partido. Balones colgados al área, centros desde las bandas y un estadio que trataba de empujar a los suyos en busca de un milagro que ya parecía demasiado lejano.

El Real Zaragoza, sin embargo, jugó esos instantes con inteligencia y serenidad. La defensa maña despejaba cada balón con autoridad y el centro del campo se encargaba de enfriar el partido, haciendo que el tiempo corriera lentamente para los jugadores valencianistas y demasiado rápido para los aficionados locales.

Cada recuperación de balón era celebrada como si fuera un gol por los jugadores zaragocistas. En el banquillo se respiraba una mezcla de tensión y esperanza contenida. La remontada, que horas antes parecía una presa complicada, estaba cada vez más cerca de convertirse en realidad.

Los minutos finales fueron consumiéndose entre despejes, posesiones largas y miradas constantes al reloj. Cuando el árbitro señaló el final del encuentro, el césped de Mestalla se convirtió en un estallido de alegría para el Real Zaragoza.


REAL ZARAGOZA 
``SUPERCAMPEONES´´ 

 El pitido final del árbitro desató la locura. Los jugadores del Real Zaragoza se fundieron en abrazos sobre el césped de Mestalla mientras algunos caían al suelo exhaustos, conscientes de lo que acababan de lograr. Frente a ellos, el marcador reflejaba un contundente 1-3 que confirmaba la remontada y certificaba una de esas noches que quedan grabadas para siempre en la memoria del zaragocismo.

A miles de kilómetros del estadio, en Zaragoza y en cada rincón de Aragón, la alegría estallaba en casas, bares y plazas. La afición blanquilla celebraba una nueva gesta de su equipo, una victoria construida con carácter, valentía y sobre todo fe.

Aquella noche del 24 de agosto de 2004 no fue una noche cualquiera. Fue el día en que el Real Zaragoza volvió a escribir su nombre con letras de oro en la historia del fútbol español. Con la victoria en Mestalla, el conjunto aragonés conquistaba un nuevo título y lo llevaba de vuelta a casa, a Aragón, donde una afición entera celebraba orgullosa el triunfo de su equipo.

El Real Zaragoza volvía a ser campeón. Y una vez más, el escudo blanquillo demostraba que su historia está hecha de noches inolvidables, de remontadas imposibles y de títulos que unen para siempre a todo un pueblo zaragozano y una región aragonesa. 


Y así, en la cálida noche del 24 de agosto de 2004, bajo las luces de Mestalla, el Real Zaragoza volvió a hacer historia. No fue solo una victoria ni únicamente un trofeo más en las vitrinas del club: fue el orgullo de todo un pueblo, la recompensa a una afición que nunca dejó de creer. Aquella noche, el Real Zaragoza levantó un nuevo título y lo llevó de vuelta a Aragón, donde miles de corazones blanquillos celebraron unidos una gesta más para la eternidad.

Aquel triunfo significaba la conquista de la Supercopa de España 2004, un título que quedaría grabado para siempre en la memoria del zaragocismo. Más que un trofeo, fue la consagración de un año histórico para el Real Zaragoza. Tras conquistar la Copa del Rey, el equipo volvió a demostrar su carácter competitivo superando a un rival de enorme nivel como el Valencia y confirmando que aquel grupo tenía algo especial.

Para los seguidores zaragocistas, aquella victoria representó la recompensa al esfuerzo, al corazón y a una pasión que nunca entiende de rendición. La remontada en Mestalla quedó fijada en la memoria colectiva como un ejemplo de valentía, orgullo y entrega. Por todo ello, 2004 pasó a ocupar para siempre un lugar privilegiado en la historia del Real Zaragoza, como uno de esos capítulos dorados que alimentan la identidad y el orgullo de todo un club.

SUPERCOPA DE ESPAÑA 2004

La Supercopa de España 2004 fue la XXI edición del torneo, correspondiente a la temporada 2004-05. Se disputó a doble partido en España entre los días 21 y 24 de agosto. Enfrentó al campeón de la Primera División 2003-04, el Valencia C.F, y al campeón de la Copa del Rey 2003-04, el Real Zaragoza S.A.D.

La participación del Real Zaragoza en la Supercopa de España 2004 fue uno de los momentos más destacados de la historia reciente del club aragonés. El equipo zaragocista llegó a esta competición tras proclamarse campeón de la Copa del Rey en 2004.

El primer partido de esta competición fue en tierras aragonesas, el  21 de agosto de 2004, el estadio de La Romareda acogió el partido de ida de la final de la Supercopa de España entre dos equipos que habían sido protagonistas de la temporada anterior. 

El conjunto dirigido por Víctor Muñoz comenzó el encuentro con intensidad y tratando de llevar la iniciativa, apoyado por su afición. En los primeros minutos el Zaragoza dispuso de algunas aproximaciones peligrosas, especialmente a través de Javi Moreno y David Villa, aunque sin lograr transformar esas ocasiones en gol. 

El Valencia, entrenado por Claudio Ranieri, se mostró sólido en defensa y buscó sorprender al contragolpe. Durante gran parte del partido el marcador se mantuvo igualado, con ambos equipos luchando por el control del centro del campo. La igualdad se rompió en la segunda parte, cuando el conjunto valencianista consiguió adelantarse gracias a un lanzamiento de falta directa de Vicente Rodríguez en el minuto 61, que superó la barrera y batió al portero Luis García. 

Tras el gol, el Zaragoza intentó reaccionar y buscó el empate en los minutos finales, pero la defensa del Valencia logró mantener la ventaja. El encuentro terminó con victoria por 0-1 para el equipo visitante, que se llevaba una ligera ventaja para el partido de vuelta en Mestalla. 

A pesar de la derrota en La Romareda, la eliminatoria todavía quedaba abierta y el Real Zaragoza tendría una nueva oportunidad en Valencia para luchar por el título de la Supercopa de España.

Alineaciones

Real Zaragoza; luis Garcia, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Zapater, Movilla, Savio, Galletti, Villa, Javi Moreno.

Suplentes; Cani, Generelo, Drulic

Valencia C.F; Cañizares, Curro Torres, David Navarro, Pellegrino, Carboni, Vicente, Rufete, Abelda, Baraja, Angulo, Di Vaio.

Suplentes; Fiore, Corradi, Mista

Goles; Vicente (61)

El 24 de agosto del 2004, el estadio de Mestalla acogió el partido de vuelta de la Supercopa de España entre el Valencia CF y el Real Zaragoza. Tras la victoria valencianista por 0-1 en el encuentro de ida disputado en La Romareda, el conjunto aragonés llegaba a Valencia con la obligación de remontar si quería conquistar el título.

El equipo dirigido por Víctor Muñoz salió al terreno de juego con una actitud valiente y decidido a buscar la remontada desde el primer momento. El Zaragoza comenzó el partido con intensidad y pronto consiguió adelantarse en el marcador. En el minuto 11, Álvaro aprovechó una jugada para marcar el 0-1 y empatar la eliminatoria.

El gol dio confianza al conjunto zaragocista, que siguió presionando y generando peligro. Antes del descanso llegó el segundo tanto visitante. En el minuto 33, Luciano Galletti amplió la ventaja con el 0-2, dejando al Zaragoza en una posición muy favorable en la eliminatoria.

Tras el descanso, el Valencia intentó reaccionar empujado por su afición. El conjunto valencianista recortó distancias en el minuto 53 con un gol de Bernardo Corradi, que devolvía la emoción al partido y a la lucha por el título.

Sin embargo, el Zaragoza supo mantener la calma y controlar el encuentro durante los minutos finales. Cuando el Valencia buscaba el empate, el equipo aragonés sentenció la final en el minuto 82 con un gol de Javi Moreno, que estableció el 1-3 definitivo.

Con este resultado, el Real Zaragoza lograba remontar la eliminatoria y se proclamaba campeón de la Supercopa de España por primera vez en su historia, culminando así un año memorable para el club tras haber conquistado también la Copa del Rey en 2004.

Alineaciones

Valencia C.F; Cañizares, Caneira, David Navarro, Pellegrino, Carboni, Fiore, Rufete, Abelda, Baraja, Corradi, Mista.

Suplentes; Aimar, Angulo, Xisco

Real Zaragoza; Luis Garcia, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Zapater, Movilla, Savio, Galletti, Villa, Javi Moreno.

Suplentes; Soriano, Generelo, Cani

Goles; 

Alvaro (11), Galletti (33), Corradi (53), Javi Moreno (82)

FINAL COPA DEL REY 2004

 


El 17 de marzo de 2004, seis días después de los trágicos atentados del 11-M en Madrid, España todavía estaba marcada por el dolor. El fútbol, lejos de ser un escape superficial, se convirtió en un escenario de emoción compartida, respeto y esperanza. Y en ese contexto tan sensible, el Real Zaragoza se enfrentaba a los todopoderosos “Galácticos” del Real Madrid en la final de la Copa del Rey en el Estadi Olímpic Lluís Companys.

El partido comenzó con intensidad, y fue David Beckham quien adelantó al Madrid con un gol de falta en el minuto 23, tras un lanzamiento bien colocado que silenció momentáneamente a los aficionados zaragocistas. Pero la respuesta llegó rápido, solo cinco minutos después, Dani empató para el Zaragoza con un remate certero dentro del área, devolviendo la fe y el orgullo a la afición blanquilla.

No pasó mucho hasta que el Zaragoza dio un golpe decisivo, David Villa transformó un penalti y puso al equipo aragonés por delante antes del descanso, demostrando carácter y frialdad frente a un rival que parecía imbatible. El Madrid nada mas comenzar la segunda parte gracias a Roberto Carlos, volvió a igualar el marcador con el lanzamiento de una falta con un potente disparo. La tensión llegaba al límite a mitad de la segunda parte, el Real Zaragoza se queda con un jugador menos, tras la expulsión de Cani al ver su segunda tarjeta amarilla. Los maños no perdieron la cara y lograron mantener el empate tras los 90 minutos de la fina,l obligando al partido ir a la prórroga.

Fue entonces cuando apareció la magia de Luciano Galletti. Con un derechazo imparable en el minuto 110 de partido, subiendo al marcador el 2-3 definitivo que selló la sexta Copa del Rey para el Real Zaragoza. La euforia contenida se mezcló con la emoción y el respeto por un país que todavía lloraba, convirtiendo aquel gol en algo más que un triunfo, en un símbolo de orgullo, resistencia y alegría compartida.

Esa victoria no solo quedó en los libros de historia del Zaragoza, sino también en el corazón de la afición y del zaragocismo. En un contexto de tristeza nacional, el equipo ofreció un momento de unión, de esperanza y de celebración digna. Montjuïc se convirtió en testigo de que, incluso frente a gigantes y circunstancias difíciles, la garra y el corazón del Zaragoza podían levantar no solo la Copa, sino también los ánimos de toda una comunidad unida.

Esa noche de marzo de 2004, el Real Zaragoza no ganó solo un trofeo: escribió una de las páginas más emotivas de su historia.

Alineaciones

Real Madrid; Cesar Sanchez, Salgado, Helguera, Bravo, Roberto Carlos, Zidane, Guti, Luis Figo, Solari, Raul, Beckham 
Suplentes; Portillo 
Real Zaragoza; Lainez, Cuartero, Alvaro, Milito, Toledo, Cani, Movilla, Ponzio, Savio, Villa, Dani.
Suplentes; Generelo, Galletti, Juanele.

Goles; Beckham (23), Dani (28), Villa (44), Roberto Carlos (47), Galletti (110).

SUPERCOPA DE EUROPA 1995

 

El Real Zaragoza, tras la histórica conquista de la Recopa de Europa el 10 de mayo de 1995, se ganó el derecho a disputar la Supercopa de Europa. El conjunto aragonés logró el título al imponerse al Arsenal FC por dos goles a uno, con tantos de Juan Esnáider y Nayim, en una final que quedó grabada en la historia del fútbol europeo.

Gracias a esta victoria, el Real Zaragoza accedió a la Supercopa de Europa, donde se enfrentó al campeón de la Copa de Europa, representando al fútbol español en una de las competiciones más prestigiosas del continente.

El torneo se disputaría a doble encuentro para decidir quién se alzaría con el título. El primer asalto tendría lugar en tierras zaragozanas el 6 de febrero de 1996, con una Romareda ilusionada y entregada, dispuesta a empujar a su equipo en el intento de conquistar una nueva hazaña europea.

La Romareda vivió una noche de emociones intensas en su regreso europeo. Tras la gloria de 1995, el Zaragoza saltó al césped con la ilusión de comenzar la Supercopa imponiéndose al campeón de Europa, el poderoso Ajax de Ámsterdam.

Desde el pitido inicial, el conjunto local mostró determinación y un plan claro, controlar el balón, presionar en campo rival y buscar velocidad por las bandas. El esfuerzo pronto dio frutos, en el minuto 28 un robo en el centro del campo y una transición rápida permitieron a Xavi Aguado inaugurar el marcador con un remate certero, haciendo estallar a La Romareda.

Con la ventaja, el Zaragoza se sintió cómodo, llevando el ritmo del partido y generando buenas sensaciones entre la afición. Sin embargo, el Ajax, dirigido por Louis van Gaal y con talento joven en todas sus líneas, no tardó en reaccionar.

Tras el descanso, los holandeses ajustaron su presión y empezaron a encontrar espacios por dentro. Su insistencia terminó dando frutos… llegaba el minuto 70 con el joven delantero neerlandés Patrick Kluivert, que años después sería estrella en toda Europa, aprovechó un balón suelto dentro del área para igualar el marcador y dar aire a su equipo.

El tramo final se jugó con calma y orden por ambos equipos. Zaragoza no renunció a su actitud ofensiva, pero Ajax supo gestionar el resultado para viajar con la sensación de haber logrado un buen empate de visita.

En resumen , Un duelo vibrante, con un ambiente eléctrico en La Romareda y con el Zaragoza mostrando carácter frente a uno de los gallos europeos de la época. El empate deja todo abierto para la vuelta, aunque con cierta ventaja psicológica para los holandeses antes del partido en Ámsterdam.

Alineaciones

Real Zaragoza: Juanmi, Belsue, Aguado, Cuartero, Solana, Gustavo Lopez, Oscar, Nayim, Higuera, Morientes, Dani.

Suplentes: Berti, Pardeza

Ajax Amsterdam: Van der Sar, Reiziger, Scholten, frank de Boer, Blind, Bogarde, Litmanen, Musampa, Ronald de Boer, Finidi, Kluivert.

Suplentes: Van den Bergh, Wooter

Goles Aguado (28), Kluivert (70) 


El equipo aragonés llegó al partido de vuelta con la eliminatoria abierta tras el 1-1 de La Romareda, convencido de que podía competir ante el campeón de Europa. Sin embargo, el escenario fue complicado desde el inicio. El partido se disputó semanas después de la fecha prevista debido a la nieve en Ámsterdam, y el Zaragoza denunció dificultades logísticas en la preparación, incluyendo la imposibilidad de entrenar con normalidad en el estadio del partido.

Sobre el césped, el Ajax impuso su ritmo, pero el Zaragoza resistió a pesar de las circunstancias adversas que fueron más allá del juego. El gol de Winston Bogarde antes del descanso supuso un golpe duro, aunque no definitivo. Fue tras el segundo tanto, obra de Finidi George, cuando el encuentro se rompió definitivamente.

Los dos penaltis transformados por Danny Blind terminaron de inclinar el marcador con un equipo maño con inferioridad numérica tras las expulsiones de Andoni Cedrun en el minuto 64 y Oscar en el minuto 68,  llevando la desesperación y mayor malestar zaragocista. Aunque recogidos como hechos en el acta, desde el club y la prensa aragonesa se interpretaron como decisiones excesivamente rigurosas, en un partido en el que el árbitro acabó teniendo un protagonismo que el Zaragoza consideró determinante para el resultado final.

Los medios de Zaragoza reflejaron al día siguiente una mezcla de orgullo y frustración. Orgullo por haber llevado al club a disputar una Supercopa europea frente al mejor equipo del continente; frustración por una vuelta en la que el marcador se entendió como demasiado severo y condicionada por decisiones que llegaron en los momentos clave del partido. La sensación general fue que el Zaragoza nunca pudo jugar el partido que había preparado.

A pesar del desenlace, aquella Supercopa quedó grabada como uno de los grandes hitos internacionales del club. El Zaragoza se marchó de Europa sin el título, pero con la convicción de haber competido hasta donde le dejaron las circunstancias, y con la certeza de que Ámsterdam fue una noche en la que el resultado no contó toda la historia.

Alineaciones

Ajax Amsterdam; Van der Sar, Silooy, Scholten, Frank de Boer, Reiziger, Bogarde, Blind, Davids, Finidi, Kanu, Kluivert.

Suplentes: Van den bergh, Gehring, Demchenko

Real Zaragoza: Cedrun, Belsue, Aguado, Caceres, Garcia San Juan, Gustavo Lopez, Oscar, Aragon, Higuera, Morientes, Dani.

Suplentes; Gay, Belman, Cuartero

Goles; Bogarde (43), Finidi (54), Blind (65)(p), Blind (69)(p).