La Copa del Rey de 2001 comenzó con la ilusión intacta de toda una afición zaragocista. Desde el primer partido, el Real Zaragoza inició un camino lleno de esfuerzo, compromiso y ambición, superando cada eliminatoria con la mirada puesta en un único objetivo, volver a conquistar un título que engrandeciera su historia. Cada victoria alimentaba el sueño de miles de zaragocistas, que acompañaron al equipo con una pasión inquebrantable.
A medida que avanzaba el torneo, la esperanza se convirtió en convicción, hasta llegar a una final que acabaría convirtiéndose en una noche inolvidable para el zaragocismo y en una de las páginas más especiales de la historia del club.
Sin embargo, la realidad del Real Zaragoza distaba mucho de ser tranquila. Tras la decepción sufrida la temporada anterior al quedarse sin disputar la Liga de Campeones, el equipo no encontró la regularidad esperada en el campeonato liguero. El mal comienzo de curso provocó la destitución de Juanma Lillo en el mes de octubre y la llegada de Luis Costa al banquillo, con el objetivo de reconducir una temporada que se había complicado desde sus primeras jornadas.
En ese escenario de incertidumbre, la Copa del Rey se convirtió en el refugio de un equipo que, lejos de rendirse, encontró en la competición del KO un motivo para creer. Mientras en la Liga luchaba por alejarse de los puestos de descenso, el Real Zaragoza fue creciendo con cada eliminatoria, mostrando una personalidad y una capacidad competitiva que contrastaban con las dificultades del campeonato doméstico. Aquel torneo acabó uniendo a un vestuario y a una afición convencidos de que, pese a las adversidades y que nadie daba por la conquista de un título en esta temporada, El Real Zaragoza se ganaba una vez más el respeto de aquellos que no veían en el conjunto aragonés un grande de España.
S.D. Éibar vs Real Zaragoza
Treintaiseisavos de Final
El camino hacia la final de Copa comenzó en Ipurua, donde el Real Zaragoza tuvo que trabajar más de lo esperado para superar al Éibar. En un partido muy igualado y de escasas ocasiones, los blanquillos se llevaron la victoria por 0-1 gracias a un penalti transformado por Aragón en el minuto 53, una decisión arbitral que fue muy protestada por el conjunto armero, al considerar que la acción dejaba lugar a la duda
Sin ofrecer su mejor versión, el RZaragoza supo sufrir y defender su ventaja hasta el final, logrando una clasificación que, aunque discreta, mantuvo intacto el sueño de seguir avanzando en la Copa del Rey.
S.D. Beasain vs Real Zaragoza
Dieciseisavos de Final
Le esperaba el Beasain en una eliminatoria de dieciseisavos disputada a partido único. Frente a un rival de Segunda División B y en un escenario donde las sorpresas siempre acechan, el conjunto aragonés respondió con la seriedad que exigía la competición.
Lejos de dar opciones al equipo guipuzcoano, el Real Zaragoza impuso su mayor calidad desde los primeros compases y acabó llevándose la victoria por un claro 0-3. El conjunto blanquillo dominó el encuentro, mostró una gran eficacia en ataque y selló el pase a los octavos de final sin sobresaltos, dejando una imagen de solidez y autoridad reflejada en el campo y en el marcador con los goles de Yordi, Juanele, Y Peternac.
Real Murcia vs Real Zaragoza
Octavos de Final
Paso de gigante hacia los cuartos de final de la Copa del Rey al imponerse por 2-3 al Real Murcia en La Condomina. Lejos de acusar el ambiente de un estadio siempre exigente, el conjunto aragonés ofreció una actuación seria, eficaz y con la personalidad que empezaba a caracterizar al equipo en aquella inolvidable campaña copera.
El encuentro fue intenso y muy disputado, con alternativas para ambos equipos, pero el Zaragoza supo golpear en los momentos clave y llevar el control cuando el partido más lo exigía. Cada intento del Murcia por reengancharse a la eliminatoria encontró la respuesta de un equipo sólido, que nunca perdió la calma y supo aprovechar sus ocasiones para regresar a Zaragoza con una valiosa victoria por 2-3.
El Real Zaragoza tenía encarrilada la eliminatoria, pero el equipo no salió a especular. Desde el pitido inicial impuso su ritmo y dejó claro que quería seguir avanzando con autoridad.
Jamelli abrió el camino y Ferrón amplió la ventaja antes del descanso, desatando el entusiasmo en las gradas. El Murcia trató de meterse de nuevo en el partido con el gol de Tonelotto al comienzo de la segunda mitad, pero la reacción local fue inmediata. José Ignacio, con un doblete, terminó de cerrar una eliminatoria en la que el Real Zaragoza fue superior de principio a fin.
El 4-1 final confirmó el pase a los cuartos de final.

Racing Santander vs Real Zaragoza
Cuartos de Final
Un paso importante hacia las semifinales de la Copa del Rey al empatar 1-1 frente al Racing de Santander en El Sardinero. El conjunto aragonés no pudo comenzar mejor el encuentro, ya que Ferrón adelantó a los blanquillos cuando apenas se había cumplido el primer minuto de juego, sorprendiendo a la defensa cántabra.
Con el marcador a favor, el Real Zaragoza supo controlar el partido durante buena parte del encuentro, aunque el Racing fue creciendo con el paso de los minutos. El premio para los locales llegó en el minuto 72, cuando Arzeno estableció el empate definitivo. A pesar del empuje final del conjunto cántabro, los aragoneses resistieron y regresaron a casa con un resultado favorable que les permitía afrontar el partido de vuelta con ventaja gracias al gol conseguido a domicilio.
El Real Zaragoza selló su clasificación para las semifinales de la Copa del Rey tras derrotar por 2-0 al Racing de Santander en La Romareda. Después del valioso empate (1-1) conseguido en el partido de ida en El Sardinero, los aragoneses afrontaban la vuelta con una ligera ventaja que supieron aprovechar.
El encuentro se encarriló en el minuto 32 con un gol del 'Toro' Acuña, que adelantó al conjunto zaragocista antes del descanso. Ya en la segunda mitad, Aguado amplió la ventaja al rematar un balón en el área y dejó la eliminatoria prácticamente sentenciada. El Racing intentó reaccionar, pero se encontró con un Zaragoza muy sólido en defensa, que apenas concedió ocasiones y controló el partido hasta el pitido final.
AT. Madrid vs Real Zaragoza
Semifinal
El Real Zaragoza dio un paso importante hacia la final de la Copa del Rey al vencer por 0-2 al Atlético de Madrid en el Vicente Calderón. La expulsión de Amaya en la primera mitad condicionó el encuentro y permitió al conjunto aragonés aprovechar su superioridad numérica. Acuña abrió el marcador antes del descanso y Jamelli amplió la ventaja en la segunda parte, firmando un resultado que premiaba la solidez y la eficacia de los de Luis Costa.
Pese a la ventaja obtenida en Madrid, el Real Zaragoza evitó cualquier exceso de confianza. El Atlético seguía siendo un rival peligroso y la eliminatoria debía resolverse en La Romareda, aunque el zaragocismo comenzaba a ilusionarse con el regreso a una final de Copa siete años después.
El Real Zaragoza alcanzó la final de la Copa del Rey pese a caer por 0-1 ante el Atlético de Madrid en La Romareda. La expulsión de Paco Jémez en el minuto 12 condicionó el encuentro y permitió al conjunto rojiblanco creer en la remontada. El gol de Fagiani, antes de la media hora, aumentó la tensión en un partido que se complicó más de lo esperado para los de Luis Costa.
Sin embargo, el Real Zaragoza supo resistir los últimos intentos del Atlético y hacer valer el 0-2 conseguido en el Vicente Calderón. Tras el pitido final, La Romareda celebró el regreso del equipo a una final de Copa siete años después, donde le esperaba el Celta de Vigo con la posibilidad de conquistar un nuevo título.
Final Copa del Rey 2001
Celta de Vigo vs Real Zaragoza
El 30 de junio de 2001, el estadio de La Cartuja de Sevilla acogía la vigésimo quinta final de la Copa del Rey y una de las más igualadas de los últimos años. Frente a frente se encontraban dos equipos que habían recorrido caminos muy diferentes durante la temporada, pero que coincidían en un mismo objetivo, levantar el trofeo de campeón.
El Real Zaragoza llegaba a la final después de una campaña liguera llena de dificultades. El equipo había sufrido para asegurar la permanencia en Primera División y el cambio de entrenador, con la llegada de Luis Costa en sustitución de Juan Manuel Lillo, había servido para estabilizar al conjunto en los momentos decisivos. Sin embargo, la Copa del Rey mostró la mejor versión del equipo aragonés, demostrando una gran capacidad competitiva y una fortaleza que contrastaba con su irregular trayectoria en la Liga.
Enfrente esperaba un Celta de Vigo plenamente consolidado entre los grandes equipos del fútbol español. Dirigido por Víctor Fernández, extécnico del Real Zaragoza y artífice de la Recopa de Europa conquistada por los aragoneses en 1995, el conjunto gallego acumulaba varias temporadas compitiendo al máximo nivel tanto en la Liga como en las competiciones europeas. Con una plantilla repleta de talento, el Celta era señalado por buena parte de la prensa y la afición como el gran favorito para conquistar el título.
La final reunía, además, numerosos alicientes. Para el zaragocismo suponía el regreso a una final copera siete años después de levantar la Copa del Rey de 1994. Para el Celta representaba la oportunidad de conquistar un título nacional que coronara una de las etapas más brillantes de su historia. Miles de aficionados de ambos equipos se desplazaron hasta Sevilla para vivir una jornada inolvidable. La marea celeste, mayoritaria en las gradas de La Cartuja, confiaba plenamente en la victoria de los suyos. Frente a ella, cerca de once mil zaragocistas desafiaron el intenso calor sevillano, vestidos con camisetas blanquillas, bufandas y banderas, decididos a empujar a un equipo al que muchos daban por inferior y con escasas opciones de levantar el trofeo.
Sobre el césped se enfrentaban dos estilos bien definidos, el fútbol asociativo, la calidad y la experiencia de un Celta acostumbrado a competir entre los mejores, frente al carácter, la capacidad de sacrificio y el espíritu competitivo de un Real Zaragoza que había encontrado en la Copa del Rey el refugio perfecto para transformar una temporada difícil en una gesta inolvidable. Noventa minutos separaban a uno de los dos clubes de escribir una nueva página en su historia.

El Real Zaragoza llegaba a La Cartuja con la ilusión de toda una afición, pero también con el reto de enfrentarse a un Celta de Vigo que partía como favorito. El conjunto gallego golpeó muy pronto, cuando Mostovoi adelantó a los celestes en el minuto 4 tras una acción individual que puso cuesta arriba la final para los aragoneses.
Lejos de venirse abajo, el Real Zaragoza reaccionó con carácter. Poco a poco fue entrando en el partido y encontró el empate en el minuto 24, cuando Xavi Aguado remató de cabeza una falta botada por Acuña. El gol devolvió la confianza al equipo de Luis Costa, que antes del descanso consiguió darle la vuelta al marcador gracias a un penalti transformado por Jamelli.
En la segunda parte, el Celta buscó la reacción con su talento ofensivo, pero el Real Zaragoza supo defender su ventaja con orden y esfuerzo. Los minutos finales fueron de máxima tensión, con el conjunto gallego volcado en busca del empate y los aragoneses resistiendo para mantener vivo el sueño del título.
Cuando el partido agonizaba, Yordi aprovechó una contra en el tiempo añadido para marcar el definitivo 1-3 y desatar la alegría de los miles de zaragocistas desplazados a Sevilla. El pitido final confirmó una victoria histórica, el Real Zaragoza conquistaba su quinta Copa del Rey y convertía una temporada complicada en una de las grandes gestas de la historia del club.


Real Zaragoza Campeón
El Real Zaragoza conquistó la quinta Copa del Rey de su historia. Al término del encuentro, jugadores, cuerpo técnico y aficionados celebraron sobre el terreno de juego un nuevo éxito del conjunto aragonés, compartiendo la alegría con los miles de seguidores blanquillos que habían acompañado al equipo hasta la capital andaluza.
La fiesta se trasladó posteriormente a Zaragoza, donde una multitud recibió a los campeones en un ambiente de auténtica euforia. que recorrió la ciudad con el trofeo antes de protagonizar la tradicional celebración en la Plaza del Pilar. Desde el balcón del Ayuntamiento, los jugadores ofrecieron la Copa a una plaza abarrotada, mientras cánticos, banderas y bufandas blanquillas teñían el corazón de la ciudad. La noche estuvo marcada por la emoción, el orgullo de la afición y la celebración de un título que reforzó el vínculo entre el Real Zaragoza y su gente.
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