El 30 de junio de 2001 en La Cartuja, el Real Zaragoza volvió a demostrar que la Copa del Rey tiene algo especial. El partido comenzó cuesta arriba. El Celta de Vigo, uno de los mejores equipos del fútbol español en aquellos años, golpeó muy pronto con un tanto de Mostovoi. Apenas habían transcurrido cinco minutos y el reto parecía enorme. Pero si algo ha caracterizado siempre al zaragocismo es su capacidad para levantarse cuando más difícil parece el camino.
El empate llegó gracias al capitán, Xavier Aguado, que apareció con la determinación de los grandes líderes para devolver la esperanza. Poco después, Jamelli transformó un penalti que culminaba la remontada y desataba la ilusión de una afición que volvía a creer cuando estaba en minoria en el estadio de La Cartuja.
La segunda parte fue un ejercicio de compromiso, sacrificio y personalidad. El Real Zaragoza supo sufrir, competir y defender su ventaja frente a un rival de enorme calidad. Y cuando el partido agonizaba, Yordi puso el broche de oro con el tercer gol, desatando la celebración de miles de zaragocistas que veían cómo el club levantaba su quinta Copa del Rey.
Aquella noche no solo se conquistó un título. Se reforzó una identidad. La de un club que, históricamente, ha encontrado en la Copa un escenario perfecto para escribir sus páginas más brillantes. Porque el Real Zaragoza siempre ha tenido una relación especial con esta competición, capaz de convertir los sueños en realidad y de regalar recuerdos imborrables a varias generaciones de aficionados. Especialmente tras un año ligero que dejaba pocas esperanzas de levantar el titulo ante un equipo que desarrollaba un buen juego.
Aquella final sigue ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva del zaragocismo. No fue únicamente una victoria por 3-1. Fue una demostración de ese carácter copero que forma parte del Real Zaragoza en un día que solo once mil valientes se trasladaron a Sevilla con el reto de superar un dia caluroso en esas fechas y lograr junto al equipo hacer historia con un nuevo titulo copero.
Hoy, al recordar aquella tarde de Sevilla, vuelven las mismas sensaciones, los nervios del inicio, la alegría de la remontada, el sufrimiento hasta el final y la explosión de felicidad cuando Yordi certificó el triunfo. Son momentos que explican por qué seguimos sintiendo estos colores con la misma intensidad.
Porque las finales pasan. Los títulos quedan. Y el 30 de junio de 2001 siempre será una fecha grabada con letras de oro en la historia del Real Zaragoza.
Alineaciones
Celta de Vigo: Cavallero, Velasco, Berrizo, Caceres, Juanfran, Mostovoi, Karpin, Giovanella, Gustavo lopez, Jayo, Catanha.
Suplentes: Edu, McCarthy.
Real Zaragoza: Lainez, Pablo, Aguado, Paco Jemez, Rebosio, Vellisca, Acuña, Gurenko, Jose Ignacio, Juanele, Jameli.
Suplentes; Cuartero, Garitano, Yordi.
Goles; Mostovoi (4), Aguado (28), Jamelli (38), Yordi (94)
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