FINAL COPA GENERALISIMO 1976

 


Aquel Real Zaragoza de Luis Cid Carriega era un equipo valiente, competitivo y con una personalidad muy definida. Practicaba un fútbol intenso, directo cuando era necesario, pero también capaz de combinar con calidad. Era un bloque solidario, con jugadores que entendían el esfuerzo colectivo y que nunca daban un balón por perdido. Había un equipo dispuesto a competir de tú a tú contra cualquiera.

Frente a él estaba un poderoso Atlético de Madrid, uno de los grandes del fútbol español. Nadie esperaba un partido sencillo, pero el Real Zaragoza demostró desde el primer momento que no había llegado a Madrid para ser un simple invitado. Plantó cara, discutió la posesión, peleó cada balón y generó ocasiones suficientes para aspirar al título.

Sin embargo, el encuentro quedó marcado por una actuación arbitral que el zaragocismo nunca ha olvidado. El colegiado José Segrelles desesperó a los jugadores blanquillos con un criterio que muchos consideraron desigual. Varias acciones en las que el Real Zaragoza podía haber obtenido ventaja fueron interrumpidas, las faltas fueron interpretadas con distinto rasero y la sensación de agravio fue creciendo conforme avanzaban los minutos.

El gol de Gárate terminó siendo definitivo, pero para muchos aficionados aquella derrota no puede entenderse sin recordar las decisiones arbitrales que condicionaron el desarrollo del encuentro. Incluso algunas crónicas nacionales de la época reconocieron que el Real Zaragoza salió perjudicado en acciones importantes.

 Sí permanece es la sensación de que el Real Zaragoza no tuvo las mismas oportunidades para competir en igualdad de condiciones. Esa percepción ha sobrevivido al paso del tiempo y ha convertido aquella final en una de las más discutidas del fútbol español de los años setenta.

Más allá del resultado, el Real Zaragoza dejó una imagen de equipo grande. Un conjunto que nunca renunció a atacar, que compitió con orgullo y que hizo sentir orgullosa a toda una afición. Aquellos futbolistas demostraron que el escudo blanquillo podía mirar de frente a cualquiera, incluso en el escenario más exigente del fútbol español.

Por eso, cuando se recuerda la final de 1976, el zaragocismo no solo habla de una Copa perdida. Habla de un equipo que mereció mucho más, de un fútbol valiente que pudo cambiar la historia del club en la decada  los Zaraguayos que por desgracia se les negaron los titulos. 

Alineaciones 

Atletico Madrid; Reina, Marcelino, Diaz, Eusebio, Capon, Heredia, Leal, Salcedo, Bezerra, Garate, Ruben Ayala.
Suplentes; Alberto, Aguilar.

Real Zaragoza; Junquera, Royo, M. Gonzalez, Simarro, Arrua, Garcia Castany, Blanco, Heredia, Rubial, J. Gonzalez, Diarte.
Suplentes: Rico, Juanjo

Goles: Garate (26)



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