FINAL INTER-CITIES FAIRS CUP ( COPA FERIAS) 1966


La final de la Copa de Ferias 1965-66 estaba prevista para disputarse antes de los primeros días de junio. Sin embargo, la proximidad del Mundial de Inglaterra provocó que el FC Barcelona solicitara el aplazamiento de la eliminatoria, argumentando que varios de sus internacionales debían incorporarse a sus respectivas selecciones. El Real Zaragoza aceptó la petición y la final quedó pospuesta hasta el mes de septiembre, ya iniciada la temporada 1966-67. Muchos aficionados zaragocistas siempre han considerado que aquel retraso terminó favoreciendo al conjunto catalán, que llegó a la cita en mejores condiciones que al final de la campaña anterior.

Días antes de disputarse la final, ambos clubes alcanzaron un auténtico pacto de caballeros. Al jugarse la eliminatoria en una nueva temporada, los futbolistas fichados durante el verano no podían alinearse según la normativa vigente. Sin embargo, Real Zaragoza y Barcelona acordaron permitir que los nuevos refuerzos participaran en la final, una decisión excepcional que fue aceptada por ambas entidades.

Pese al brillante recorrido realizado por el Real Zaragoza hasta la final, pocos le concedían el papel de favorito frente a un Barcelona habituado a las grandes citas europeas. Sin embargo, el conjunto aragonés viajó al Camp Nou sin complejos, con la personalidad y el fútbol que habían convertido a aquella generación en una de las mejores de la historia del club.

El partido fue intenso, equilibrado y de una enorme exigencia. El Barcelona llevó la iniciativa durante muchos minutos, aunque acusó el intenso ritmo impuesto por los zaragocistas. El Real Zaragoza se mostró ordenado, solidario y muy peligroso cada vez que encontraba espacios para correr. El premio a su excelente planteamiento llegó en el minuto 40, cuando Canario culminó una brillante acción para establecer el 0-1, resultado con el que se llegó al descanso.

En la segunda mitad, el Real Zaragoza no renunció al ataque. Supo manejar el balón con criterio y dispuso de ocasiones para ampliar la ventaja, mientras el Barcelona buscaba el empate con más corazón que claridad. Los blanquillos dieron una auténtica lección de madurez, controlando el encuentro durante muchos minutos y dejando la sensación de que el marcador pudo haber sido incluso más amplio.

El pitido final desató la euforia entre los aficionados zaragocistas desplazados a Barcelona y alimentó la ilusión de toda la ciudad. Ganar en el Camp Nou no estaba al alcance de cualquiera, y hacerlo en la ida de una final europea convertía aquel triunfo en una de las mayores gestas internacionales del Real Zaragoza.

Aquel 0-1 dejaba al conjunto aragonés en una posición privilegiada antes de la vuelta en La Romareda. Zaragoza soñaba con conquistar de nuevo la Copa de Ferias y añadir un nuevo título europeo a sus vitrinas. Todo parecía ponerse de cara. Sin embargo, el fútbol todavía reservaba un desenlace tan cruel como inolvidable para el zaragocismo.

Alineaciones

F.C.Barcelona; Sadurni, Benitez, Gallego, Torres, Eladio, Fuster, Miller, Montesinos, Vidal I, Zaballa, Zaldua.
Real Zaragoza; Yarza, Irusquieta, Santamaria, Reija, Pais, Violeta, Canario, Santos, Marcelino, Villa, Lapetra.

Goles; Canario (40)

El 21 de septiembre de 1966, La Romareda presentaba un aspecto imponente. El Real Zaragoza defendía el valioso 0-1 conseguido dos semanas antes en el Camp Nou y la ciudad entera soñaba con conquistar la Copa de Ferias.

El Barcelona llegó dispuesto a borrar la mala imagen ofrecida en el partido de ida. Reforzado con respecto al final de la temporada anterior, el conjunto azulgrana saltó al césped decidido a remontar la eliminatoria. Sin embargo, el Real Zaragoza volvió a demostrar que no había alcanzado la final por casualidad. Los blanquillos respondieron con personalidad, oficio y un fútbol valiente, manteniendo el encuentro bajo control durante muchos minutos.

El conjunto catalán se adelantó muy pronto en el marcador por medio de Lluís Pujol, pero el Real Zaragoza no perdió la calma. Fiel a su estilo, continuó buscando la portería rival y encontró el premio gracias a Marcelino, que estableció el 1-1 y devolvió la ventaja al equipo aragonés en el cómputo global. La Romareda era una fiesta y el sueño europeo parecía cada vez más cercano.

En la segunda mitad, el partido ganó en intensidad. El Barcelona volvió a adelantarse con un gol de Zaballa y, cuando el tiempo reglamentario se acercaba a su final, Lluís Pujol anotó el 1-3 que declinaba la eliminatoria para los catalanes hasta ese momento. el Real Zaragoza había acariciado el título durante buena parte de la noche.

El tiempo se acababa cuando marcelino volvio apaecer para por el 2 - 3 en el marcador y llevar el encuentro a la prorroga en un ejercicio de resistencia por parte de ambos equipos. El cansancio hacía mella, pero los zaragocistas continuaban luchando con el apoyo incondicional de una Romareda entregada. Cuando todo parecía conducir a un desenlace incierto, en el último minuto de la prórroga apareció de nuevo Lluís Pujol para marcar el 2-4 definitivo, un gol que daba la vuelta a la final y otorgaba la Copa de Ferias al Barcelona.

El pitido final silenció La Romareda. El Barcelona levantaba el trofeo tras imponerse por un global de 4-3, mientras los jugadores del Real Zaragoza abandonaban el terreno de juego entre lágrimas y recibían una cerrada ovación de una afición que supo reconocer el extraordinario torneo realizado por su equipo.

Aquella derrota fue una de las más dolorosas de la historia del club, precisamente porque la gloria estuvo al alcance de la mano. Sin embargo, con el paso del tiempo, aquella final no ha hecho sino engrandecer aún más a la generación de Los Cinco Magníficos.

Alineaciones; 

Real Zaragoza; Yarza, Irusquieta, Santamaria, Reija, Violeta, Pais, Lapetra, Canario, Santos, Villa, Marcelino.
F.C. Barcelona; Sadurni, Foncho, Gallego, Torres, Eladio, Fuste, Montesinos, Pujol, Zaballa, Zaldua, Mas.

Goles; Pujol (3), Marcelino (24), Zaballa (70), Pujol (85), Marcelino (87), Pujol (120).

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